Primera | Real Madrid

Hierro, un duro guardaespaldas

El espíritu atacante del Madrid obliga a los centrales a ser expeditivos.

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Para entender la dureza con la que se emplea Fernando Hierro en el corte conviene recordar el partido Betis-Real Madrid del Villamarín. El escurridizo jugador Capi apareció encarando al capitán con el balón en el pie y en velocidad. Le hizo un dribling y le dejó sentado para conseguir un gol fabuloso. Moraleja: Nunca más los centrales madridistas dejarían llegar al media punta enemigo con libertad hasta la línea del área grande.

Hierro, veterano, listo, curtido en mil batallas, lee perfectamente lo que le sucede a su equipo empujado por la filosofía atacante: pierde la espalda. Por ahí se crean los agujeros, a partir de los vacíos creados entre la raya de centro del campo y hasta el área grande del Madrid. Helguera y Makelele hacen su trabajo buscando a los dos medios rivales, pero hay muchos metros por detrás de ellos.

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Los centrales tienen que guardar la espalda. Pavón está encomendado en la tarea de sujetar al ariete del equipo rival y así lo viene haciendo con bastante acierto. Entonces Hierro tiene que salir muchos metros por delante al corte. Como un antiguo ‘jugador escoba’, tanto a las bandas, cuando por allí llegan sueltos los rivales como a una zona muy adelantada en el campo.

Ante el Málaga. El objetivo de Hierro es claro: cortar el balón o derribar al jugador. Faltas tácticas que son muchas veces violentas o aparatosas porque elc apitán no es un jugador de veinte años y a falta de velocidad, emplea todo su cuerpo para conseguir secar al contrario. Ante el Málaga el problema puede ser grave. Dely y Darío se irán muy arriba, con lo que Makelele tendrá que trabajar en apoyo de Pavón para liberar a Hierro. Esto obliga por necesidad a que Zidane se acuerde de trabajar en defensa, pues Helguera no podrá controlar a Miguel Ángel o Romero. El francés va a ser clave en su trabajo defensivo.

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