Sampras, otro Laker
Sampras no oculta su pasión por el baloncesto y su gusto especial por el primer equipo angelino, los Lakers, al igual que la actual número 1 de la WTA, Lindsay Davenport.

Al que conozca las correrías de Los chicos de Palos Verdes no puede sorprender que Pete Sampras se presente en rueda de prensa con una gorrita de los Lakers: Pete, Lindsay Davenport... y John Black, el temible jefe de relaciones públicas de los Lakers pertenecían al mismo gang, la pandilla de millonarios adolescentes que, a finales de los 80, eran las estrellitas que más brillaban junto a las aguas de Rancho Palos Verdes, California: una meseta encantada sobre la bahía de las mejores playas de Los Angeles.
Otro habitual de esos parajes (pero de una generación anterior) era Bill Laimbeer, el desafiante pivot bad boy de Detroit. Sampras y Davenport siempre disfrutan de entradas de lujo en los partidos de los Lakers.
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John Black, hijo de millonarios como Sampras, fue espectador privilegiado en la histórica final de Wimbledon 2000 que Sampras ganó a Rafter: y fue Black quien custodió, de vuelta a EE UU, aquel trofeo de Wimbledon, en la primera clase de un vuelo Delta. "En mi vida he estado más nervioso durante un vuelo; pensaba que me iban a robar", relataba Black, que procedió a encerrar la gran bandeja del All England junto al trofeo de campeones de la NBA que los Lakers habían ganado aquel mismo verano.
"Pete me llama siempre para preguntar qué han hecho los Lakers, y yo siempre me informo por él de cómo le va en el torneo que está jugando", cuenta Black, un "consultor especial" para Sampras, quien no tiene una pelea especial con Nike: sencillamente, ha terminado su contrato de seis años y a la espera de un nuevo contrato luce la bandera de los Estados Unidos en su camiseta. Pero a Pete siempre le quedarán Palos Verdes, Bridgette Wilson... y una silla de pista en los Lakers.