Yo digo Víctor Fernández

Que sean santificados

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Creo que el sevillismo en pleno aún no es consciente de todo el bien que le están haciendo Monchi y Roberto Alés a esta entidad. Sí, es cierto, detrás cuentan con un grupo de jugadores, consejeros y técnicos, con mención especial para Joaquín Caparrós, que no ha tenido ningún inconveniente para remangarse como un peón más. Pero son ellos dos los que representan el alma de la reconstrucción de este Sevilla.

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No sé qué tendrá que ocurrir para que todos, y digo todos, hasta los más majaderos que siguen jugando a la popularidad y al estar siempre en el centro de la foto, reconozcan la labor que están haciendo en esta arruinada entidad. Y todo este despliegue de elogios viene después de valorar, con todos los datos en la mano, el enorme esfuerzo que han hecho para fichar a un futbolista que va a costar tan sólo 60.101 euros (10 millones de pesetas). La terrible herencia que han dejado algunos obliga a los actuales dirigentes a multiplicar su inteligencia y su trabajo para ir respirando día a día. No sólo se han gastado todo el dinero del mundo, sino que han tirado por la borda la credibilidad de la entidad, hasta el punto de convertir un fichaje de 10 millones en toda una odisea, debido a las dificultades para encontrar en la FIFA una vía de solución rápida al asunto de Gerardo Torrado. Y es que como diría el siempre ocurrente Augusto Lahore, la FIFA sólo tiene noticias del Sevilla de las denuncias de equipos que le reclaman dinero no pagado.

Pero ante todos estos despropósitos y con un solar como único aval, siguen peleando y puliendo formas inteligentes para crecer. Y Torrado es un nuevo ejemplo. Habrá que darle tiempo al tiempo para valorar la proyección de este futbolista, pero a priori su fichaje demuestra que sí, que existen los mirlos blancos. El mexicano tiene 22 años, ha costado dos pesetas, es internacional con su selección y será una pieza clave en el próximo Mundial y, para rematar el regalito, la temporada que viene será comunitario. Con dos buenos pases que dé su valor se multiplicará de forma importante. Eso sí es crear fuentes de inversión y no castillos en el aire. Lo dicho: terminarán siendo santificados por la afición.

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