El genio, de momento, es Beto Martín
Beto Martín se ha cargado el Abierto de Australia. Allí, el número uno del torneo jamás había sido eliminado en la primera ronda desde que se declaró abierto. Estamos hablando de los últimos 34 años. Y ha dado la coincidencia, además, de que el número uno, que lo es también del mundo, es el ídolo australiano: Lleyton Hewitt. A Hewitt, por las razones que sean, se le atraviesan los tenistas españoles. Con Martín ya pierde 1-0 en su enfrentamiento particular y con Corretja, 3-2, las tres últimas veces seguidas. Con Ferrero empata 2-2 además perdió la Copa Davis ante él, y con Moyá y Portas, 1-1.
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La victoria de Martín no tiene que extrañar. No es normal, pero tampoco se puede calificar de insólita. En el tenis ultraprofesionalizado de estos tiempos, cualquier jugador que esté entre los 50 primeros del mundo puede ganar un partido al número uno. Las fuerzas están muy igualadas y cuando uno no se encuentra al 100%, corre el riesgo de perder. Sucede también en cualquier otro deporte individual. Un deportista de segunda línea al 100% es capaz de ganar a los mejores si su rendimiento físico o mental es del 95%. Y como el 100% no se puede mantener toda la temporada, pasan estas cosas.
Martín es un profesional que no se pierde un torneo. El año pasado jugó 28, con 36 victorias y 27 derrotas. Un balance discreto, pero que le permitió ganar en Mallorca. Ayer le tocó ser protagonista. No por ello va a ganar todo ahora. O sí. Pero hay precedentes de que ganar a las figuras no lo es todo. Calatrava eliminó en 2001 a Agassi en Roma y a la semana siguiente a Sampras en Hamburgo y la cosa quedó en nada. Tampoco es la primera vez que Hewitt decepciona a su público. En los JJ OO de Sydney, un bielorruso, Mirnyi, también le eliminó a la primera. Cosas de genio. Pero el genio de momento es el nuestro.
