Yo Digo | Julio Maldonado

La cruz de Mendieta

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Mendieta había jugado un excelente partido en Copa, ante el Milán, como director del Lazio junto a Dino Baggio. Movió al equipo y convenció a todos. Jugó tan bien que el domingo, en Piacenza, Zaccheroni se vio obligado a ponerle. Pero lo hizo otra vez en la derecha, justo donde ya ha demostrado no rendir. Se estrelló escondido en la banda, con Liverani en la dirección del equipo y el trotón Giannicheda a su lado. Más de lo mismo. A veces tengo la sensación de que muchos técnicos italianos organizan sus equipos alrededor de los trotones tipo Giannicheda. El Lazio tiró el centro del campo y con ello el partido ante un Piacenza limitado. Mendieta vio la segunda parte desde la grada mientras asistía a la debacle del equipo. Un calco de lo que pasó con Ancelotti y el Milán.

Había jugado un buen partido en Copa ante el Lazio con Donati y Albertini en la media. El Milán rifó pocos balones y se movió con orden. Se gustó a sí mismo y a los demás. Claro que Ancelotti reservó a Gattuso. Volvió la Liga y el Milán se construyó en torno a Gattuso. Alrededor de él fue un equipo confundido en el que sólo se buscó llegar de la forma más rápida posible al área. Empate a cero con el Brescia, por supuesto. No extraña que la Juve haya mejorado con la inclusión de Nedved con libertad, a lo Zidane, y que el Chievo cause sensación con el dúo Corini-Perrotta en el centro del campo. Sin trotones y con futbolistas.

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