Yo Digo Juan Mora

¿Quién engaña a quién?

Juan Mora
Importado de Hercules
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El laboratorio antidoping de Praga, uno de los 27 que existen en el mundo homologados por el Comité Olímpico Internacional (COI), ha renovado su certificado de acreditación internacional. Es decir, su capacidad para validar las muestras está fuera de toda duda. Este laboratorio fue el que detectó un positivo a la atleta Dana Cervantes, a la que recientemente se le levantó la sanción al ganar en los juzgados su recurso. Las alegaciones que presentó la atleta al comité de jurisdicción y competición de la Federación Española se basaban en las irregularidades cometidas por el laboratorio de Praga.

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La Federación apoyó a la atleta y llegó a las siguientes conclusiones: "Resulta infrecuente la diferencia de resultados entre la muestra A (9,06 y 10,06 ng/nl) y la B (7,1 y 6,8 ng/nl), significando una variabilidad superior al 30% entre ambos resultados". "El laboratorio hubo de corregir las concentraciones de los metabolitos de la nandrolona en función de la densidad urinaria de la muestra A, al no realizarse directamente por éste". "El laboratorio estuvo saturado por el exceso de trabajo, además de haber padecido la avería de la máquina GC/MS-M8, y las muestras estuvieron almacenadas sin analizarse 30 días".

Semejante informe, que no se creyó el Consejo Superior de Deportes pues mantuvo la sanción a Dana, causa desconcierto. ¿Cómo fiarse de los controles?, cabe preguntarse. ¿Quién engaña a quién? La renovación del certificado al laboratorio de Praga es un reconocimiento a que hace las cosas bien. Y ahora el COI no se anda con tonterías, que cerró el laboratorio de Roma cuando detectó que allí se hacían chapuzas con la orina de los ciclistas para que no aparecieran positivos. Si Praga se equivocó puntualmente en un caso, se ha de saber. Y si no, también. La credibilidad de los análisis está en juego.

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