Copa de la Reina | Casares-Breogán

Casares-Breogán, una final guerrera

El título se lo juegan los dos equipos con más carácter (12:00, La 2).

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Esto no es el fútbol, pero hubo patadas, y sin el balón por medio. Si alguien piensa todavía que este es un juego de princesitas debería pasarse por la zona en hora punta. Llueven palos. Sería más preciso y aguerrido que el equipo de Lugo se llamara Yoya María, es un suponer. Así defienden, sin respiro, al límite. Así juegan los mejores equipos de España al baloncesto.

Por si todavía caben dudas de la profesionalidad del asunto, basta poner el ejemplo de Carme Lluveras, entrenadora del Universidad de Barcelona, favorito eliminado el primer día. Pues bien, Lluveras estaba el pasado viernes a las dos de la mañana en el hall del hotel esperando con cara de pocos amigos a que se recogieran algunas de sus jugadoras, que disfrutaban de momentos de esparcimiento en la noche salmantina. Si esto lo ve Lopera, acaba entrenando al Betis. Por cierto, el equipo de Lluveras es el líder de la Liga.

El Ros Casares se convirtió en el primer finalista. El club pertenece a Francisco Ros García, propietario de Aceros Casares y mecenas del equipo con más presupuesto de la Liga. El juego interior del Casares apenas llega al 1,90 y lo que debería ser una rémora es precisamente lo que le hace volar. Defensa y contragolpe fueron sus claves para derrotar al Celta, muy dependiente de sus dos torres, Koudachova, de 1,96, y Brcaninovic, de 2,02, lo que en baloncesto masculino equivaldría a medir 2,15.

A patadas. La pelea bajo los aros llegó al éxtasis cuando la americana Page (1,92) y Brcaninovic se liaron a patadas en su enésimo enganchón. Ambas tomaron camino de los boxes. Pero cuando la yugoslava era pitada por la afición del Casares surgió la figura del truculento marido de Brcaninovic, por el que se cambió el apellido que la hizo famosa, Mujanovic. El maridísimo, que se pasa los partidos fumando aunque en el pabellón está prohibido, se puso entonces a hacer cortes de manga al tendido, puro macho; Jesús cómo está el patio.

La victoria del Ros permitirá ver hoy a la genial Shannon Johnson (un peldaño por encima) y a Marta Fernández, la jugadora más elegante del torneo. Nos quedamos, en cambio, sin Mar Xantal, prodigiosa mutación de Audrey Hepburn, Mar Flores y Reggie Miller. Lo juro.

El rival del Casares será el Yaya María Breogán, que se está acostumbrando a vivir en el alambre. Ayer, contra el Canarias, volvió a ganar otro partido que tenía medio perdido. Es el modesto que ha dado la campanada. Su entrenador, Juan Corral, un gallego de los que seducen, ha conseguido transmitir su espíritu guerrillero.

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Gran parte del talento lo ponen la americana Daley, de regreso inminente a Estados Unidos para proseguir sus estudios, y la italiana Pollini, que hace un año aprovechaba los tiempos muertos para acercarse a la grada y enseñar a su marido cómo dar el biberón a su hijo. Begoña García, la base con oferta WNBA, todavía no ha explotado en el torneo.

Hoy en la final no saltarán chispas, más bien llamaradas, porque se encuentran los dos equipos con más carácter: el pequeño que ve pasar el primer el tren y el grande que espera recuperar su compañía de ferrocarriles. Será bonito.

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