Gasol derritió a los Phoenix Suns
En su mejor partido en la NBA (31 puntos) lideró a los Grizzlies en su sensacional triunfo en Arizona.


En estos momentos, al día de hoy, Pau Gasol ha capturado la soberbia atención del gran circo de la NBA, que no comprendía o no podía admitir como un jovencito, europeo, blanco y catalán podía transfigurarse en esta amenaza voladora, una esfinge animada con alas de dragón que emerge de la Pirámide de Memphis. O en un pistolero implacable y sin piedad, Pau The Kid, de los que mira de reojo y sopla al cañón humeante de su colt cuando ha liquidado al resto de la banda. Eso fue Pau Gasol en Arizona...
En su segunda visita al America West Arena de Phoenix, un campo que adora desde que allí anotase 27 puntos a los Suns, el pasado 6 de noviembre, Gasol, enfurecido por muchas cosas, desató un incendio con gasolina de alto octanaje, según la página web de la NBA: 31 puntos del alero catalán sellaron el martirio de los indefensos, carbonizados Suns.
Y en esa hoguera se fundieron los pobres soles de Arizona, de Penny Hardaway y de Stephon Marbury, que sufrieron una humillación pocas veces vista: la quinta derrota consecutiva y el primer triunfo de los Grizzlies en el America West Arena, modernísimo campo con paneles de energía solar para acondicionar la temperatura del desierto, el cubil predilecto de coyotes, apaches y serpientes de cascabel. Gasol ganó el partido para los Grizzlies, que mantenían una pequeña ventaja en el descanso: 48-55. A falta de 4:56, los Phoenix Suns dominaban a los Grizzlies por 92-83. Desde ahí, los amigos de Gasol, del boss, del jefe, dominaron el tramo final del partido por 19-4... con 10 puntos de Gasol, que incluyeron sendas canastas, el 96-97 y el 96-99, ganchito en carrera, y tiro corto lateral, sobre el pobre europeo (este sí, pobre) Jake Tsakalidis.
Ahí, al calor de la noche del desierto, el joven rookie Pau Gasol se transformó en un hombre sin piedad, un pistolero (gunslinger), Pau The Kid, que, frustrado por las críticas de Jason Williams y las habladurías sobre su cansancio, destrozó al griego más lento que habita en Arizona. Y a todos los Suns...
Imparable. "Pau Gasol se volvió imparable para nosotros", admitió Scott Skiles, el borrachín entrenador de los Suns. "Los Suns se quedaron sin respuestas para Gasol", relató Bob Young en el Arizona Republic. Cierto: el sheriff Pat Garrett falleció hace mucho tiempo... "Sé darle el nombre a una cosa cuando la veo, y cuando vi a qué ritmo iba Gasol, pedí cantar jugada sólo para él. No puedo explicar cómo fue de bueno lo que hizo este chico", proclamó al mundo entero el inefable JWill, el lunático Jason Williams.
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Y así terminó el partido: con los Grizzlies danzando sobre el cadáver de los Suns al conjuro de Gasol y con gente como Shawn Matrix Marion, Penny Hardaway, Skiles, Jason Williams y todo el cuerpo técnico de Memphis haciéndose cruces de lo que habían visto allí. El gunslinger Gasol anotó en las muescas de su culata estadística 31 puntos, siete rebotes... y cinco tapones.
Y el resto fue que la NBA empezó a hablar, asombrada, mientras los Grizzlies de Memphis se frotaban las manos en busca de colocar a Swift y de un altar de Gasol. Sin embargo, lo mejor aún está por venir...