Baloncesto | NBA

Juanita se queda el castillo de Jordan

Su esposa no toleró el regreso triunfal de Michael a las canchas de la NBA.

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Air Jeffrey seguirá jugando en Highland Park, Illinois, mientras su padre, el divorciado Michael Jeffrey Jordan, lo hará en el MCI Center de Washington o en cualquier cancha de la NBA. Esa surrealista mansión de Highland Park que preside esta página quedará como la residencia oficial de Juanita Vanoy Jordan y sus tres hijos, Jeffrey, Marcus y Jasmine. Allí, Michael acostumbraba a balancear a Jeffrey en el aire, on the Air, como hacía con Spike Lee (Mars Blackmon) en los más famosos comerciales que Nike haya producido jamás.

Pero, como de costumbre, Michael Jordan se guarda un comodín en la manga. Antes de acercarse al triple doble (18 puntos, 10 rebotes y 8 asistencias) en la victoria número 18 de los Wizards, 96-88 a los Clippers, MJ insistió en que "el trabajo y el deseo de ganar son el mejor camino para salir de problemas como éste... hay unos niños enmedio, y lo que hagamos será siempre pensando en ellos". Pero a esas mismas horas, en Chicago, Michael H. Minton, el abogado de la pareja cuando Michael y Juanita firmaron el acuerdo nupcial, dejaba caer que ese contrato "limita lo que Juanita puede recibir si Michael no se aviene a las peticiones de ella". Y el gran jugador nunca quiere perder, por supuesto... Juanita, escultural e intrépida reportera que trabajaba en el Chicago Sun-Times, le había pedido el divorcio a Michael al menos un par de veces. La primera, al comienzo del matrimonio, poco después del nacimiento de Jeffrey (13 años ahora). En 1998, Michael Jordan capeó otra ruptura con esa retirada que ahora ha roto y que él prometió eterna a su mujer. Cuando el señor de los anillos regresó al aire de la NBA, los acontecimientos se dispararon...

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El pasado diciembre, el presidente- jugador de los Wizards se acercó a Chicago a recibir tratamiento en la rodilla. Ahí, MJ intentó parar el divorcio que ya se le venía encima, imparable, y que Juanita aceleró cuando comprobó el también imparable despegue de los Wizards y de su propio marido, autor de 125 puntos en tres partidos: no sólo Michael iba a seguir jugando: además, pensaba hacerlo el año próximo, en vista del éxito obtenido. Y Juanita no aguantó más. Michael Jordan ya no vivía en Highland Park. Lo hacía realmente en la suite presidencial del Hotel Ritz-Carlton, en Washington...

Ahora, el palacio de Highland Park, con reliquias del viejo parquet del Chicago Stadium, el putting green, pequeño campo de golf, el cine privado y el gimnasio donde Michael se batía en duelos mortales de baloncesto y ping pong con Charles Oakley y otros amigos como Howard White (de Nike) o Richard Dent, de los Chicago Bears, sólo tiene un ocupante fijo: Air Jeffrey.

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