Hallan una bomba en el Olímpico de Berlín
El artefacto de la II Guerra Mundial estaba bajo una grada.

No puede ser casualidad que se encuentre una bomba de 250 kilos bajo una de las tribunas del Olympia Stadion de Berlín: ocurrió ayer, en uno de los tramos de las obras de acondicionamiento del coliseo berlinés para el Mundial de fútbol de 2006. Cundió la alarma y hubo que acordonar un área de 300 metros para desactivar el detonador del penúltimo regalito de un Dornier. Pese a ello, el Hertha Berlín siguió entrenándose imperturbable en el Olympia Stadion: disciplina germánica.
El que no se explique cómo puede estar una bomba de un cuarto de tonelada debajo de la Puerta de Maratón del Olympia Stadion, es que no ha visto las puertas, ventanas y paredes del Reichstag y la Cancillería Federal acribilladas y ennegrecidas: aún, a estas alturas. En el Año del Diablo de 1945, los aviones americanos bombardeaban Berlín por las mañanas. Los ingleses, por la noche. Los tanques rusos de Koniev y Zhukov, a todas horas...
El verdadero milagro es que aún siga en pie ese Olympia Stadion (75.000 espectadores, 55.000 ahora, a causa de las obras) que acogió los archiconocidos Juegos Olímpicos de 1936.
Los Juegos del nazismo... y de las hazañas del magnífico Jesse Owens. Y de la gran película "Olympia" de Leni Riefenstahl, la cineasta que ahora cumple 100 años y que cambió algo más que saludos con Hitler.
El estupendo estadio que soñó Albert Speer sobrevivió porque está a las afueras de Berlín: exactamente en la penúltima estación del metro, en plena zona occidental. Si lo pillan los rusos...
Allí está, intacto, el palco del que Hitler desapareció cuando, sólo unos metros abajo, Owens batía a Lutz Long (muerto posteriormente en Rusia, con la Wehrmacht) en la final de salto de longitud. El foso de Owens está ahí mismo, junto a las arañas de luz que iluminaron a Hitler.
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Y está la pista que hace pocos años todavía recorrió Marty Glickman, uno de los relevistas americanos judíos a los que la presión del doctor Goebbels consiguió excluir de la final de 4X100. Y está, entrenándose, el Hertha. Y las bombas, claro.
Se cayó de un avión por error
Los artificieros que desactivaron la bomba no se explican cómo llegó hasta allí, ya que el Estadio Olímpico, situado en lo que entonces eran las afueras de Berlín, no fue bombardeado durante la II Guerra Mundial. La bomba, un artefacto de 250 kilos de fabricación británica, fue encontrada entre la tribuna principal y la llamada Puerta del Maratón, donde cayó seguramente debido a algún problema técnico del avión que la transportaba.