Papá, Coppi está vivo

Actualizado a

Siempre me hablabas de Coppi y me pasó, supongo, como al niño al que su padre hablaba siempre de Elvis, que terminó comprándose discos de Armando Manzanero. Por llevar la contraria, me imagino. Yo entonces me compraba discos de Hinault, un caimán, y alguno de Merckx, un caníbal. Aquellos eran otros monstruos Pokémon.

Noticias relacionadas

Fui creciendo (tampoco mucho) y Coppi se fue mezclando con los recuerdos más viejos, los mejores, con el olor de los tubulares y con los pósters de Ocaña que decoraban el trastero. Pasaron Lejarreta (un pelín Coppi), Perico e Indurain. Y entre medias un italiano llamado Chioccioli que ganó el Giro del 91 y al que apodaron el Coppino porque era clavadito a Coppi, sí papá, clavadito.

Siempre Coppi. Hasta que por fin lo entendí. Coppi no era el mejor ni había ganado cinco Tours; simplemente era inmortal. Como otros que vivieron deprisa y murieron pronto. Como Elvis. Siempre hay una historia que contar, real o inventada, tampoco hay que ser aguafiestas.

Te recomendamos en Polideportivo