Ferguson, rumbo al mito
Nada hay más desagradable que ver a un gran entrenador arrastrarse de banquillo en banquillo en sus últimos años de carrera. Por eso la decisión de Alex Ferguson le hace más grande aún. Aime Jacquet pasó a ser un mito de los banquillos porque se fue en lo más alto, dejó para la retina el recuerdo del triunfo. Fácil hubiese sido vivir de las rentas, pero no. Ahora está a la sombra, enseñando todo lo que sabe en la Federación Francesa, lejos de las miserias del vaivén de ceses o antojos de presidentes.
Noticias relacionadas
Ferguson sigue el ejemplo. Quince temporadas después de llegar al Manchester United sabe que ya no podrá ganar más porque lo ganó todo. Siete Ligas tras veinticinco años de sequía y cuatro Copas entro otros títulos. Y le devolvió al United la Copa de Europa. Solo le falta un Mundial con la selección inglesa, pero con el actual equipo es una utopía. Ha sido condecorado e idolatrado y, como Jacquet, se marcha a la sombra de los despachos, desde donde se maneja bien pero no salpica nada.
Se marcha condenando a Beckham casi siempre al banquillo, como gesto evidente de personalidad y sabiduría. Un golpe de timón como el de Jacquet con Cantona y Ginola en el 98. Las dos estrellitas a casa, tranquilidad en el equipo y título del mundo. Ferguson se prepara para dar el paso. En unos meses será un mito y cada año que pase crecerá su fama.
