La Topera
Al Madrid le empiezan a sobrar puntos pese a que suma siete menos que el pasado año tras diecinueve partidos.

Real Madrid-Deportivo
Undiano dio una lección magistral.
Dicen que será el mejor árbitro europeo de la próxima década. Hay que darle el empujón de la internacionalidad cuanto antes. Si había alguna duda, bordó su labor en el partido más complicado de su vida. Ni la fantasía de Raúl y Zidane ni el fervor de la grada perturbaron su firme pulso. Undiano sí se ganó el sueldo dignamente en el Bernabéu.
Betis-Valencia
Salva, menos mal que ganó tu equipo.
El delantero del Valencia tiene una tendencia natural a destrozar lo que él mismo ha construido. Tras adelantar al Valencia con un buen gol, se autoexpulsó en una jugada absurda, infantil, de patio de colegio. Faltaba un mundo para terminar y el Betis achuchaba. Finalmente resolvió Baraja. Menos mal.
Alavés-Osasuna
La buena vecindad sigue su curso.
Ya, ya sé que es pura casualidad pero en el noventa por ciento de las ocasiones gana el que más lo necesita cuando se encuentran equipos vascos o vecinos en Liga. Osasuna se salvó en San Sebastián el pasado año y deja los puestos de descenso ahora en Vitoria. Y lo cierto es que los rojillos lo merecen.
Barcelona-Zaragoza
Pitos a Rivaldo y luego aplausos.
Bien está lo que bien acaba. Algunos políticos quisieron salir en la foto aprovechando unas declaraciones de Rivaldo. Eso encendió la mecha para que unos pocos le silbaran en el Camp Nou. No es nuevo. Al brasileño no le han dado cariño nunca. Pero su juego y los goles apañaron el desaguisado y al final triunfaron los aplausos y la cordura.
Celta-Rayo Vallecano
Les falta un hervor para explotar.
No es nueva la historia. El Celta perdona mucho, demasiado. Frente al Rayo demostró carácter para remontar, autoridad para golear y fútbol para apabullar. Pues pese a todo, perdió dos puntos en el minuto noventa. Incomprensible. ¿Falta de oficio? No. Simplemente no les entra en su cabeza amarrar, aunque el partido esté acabado.
Athletic-Tenerife
Entre argentinos anda el juego.
Otra vez le funcionó a Mel el espíritu batallador que imprimen a su equipo los jugadores argentinos. Además de la seguridad de Lussenhoff en defensa, Marioni y Fuertes se bastaron para desquiciar a un Athletic que no da una a derechas en San Mamés. Ayer podía ponerse segundo de la Liga pero no dio sensación de poderío para estar ahí.
Villarreal-Sevilla
Sigan a Casquero que tiene madera.
Es de esos casos que uno no encuentra explicación. Empieza a lucir en Primera con casi veintiséis años. ¿Nadie vio sus condiciones antes? Lo cierto es que Caparrós le dio confianza el pasado año y jugó 38 partidos. Es de Talavera de la Reina, probó suerte en el Atlético B y ahora triunfa en Sevilla. ¡Qué pena de años perdidos en Segunda!
Valladolid-Mallorca
Tote: un pase de gol de rabona.
Había visto algo parecido en amistosos, también en partidos de final de los cincuenta con el Madrid pero ayer ocurrió en Zorrilla. Pase de gol de rabona. Una cosa es intentarlo en una zona tranquila del campo y otra hacerlo dentro del área y que el pase acabe en gol. El lujo se lo marcó Tote, que sigue dando que hablar desde que abandonó el Real.
Málaga-Espanyol
Darío Silva no tuvo compasión.
Había dicho Darío que el Espanyol era como una familia y que le dio pena abandonar Barcelona. También prometió que si marcaba no lo celebraría. Pese a todo se señaló un penalti a favor del Málaga y el delantero pidió tirarlo. Y marcó. Era la puntilla a su ex equipo. No le importó. El fútbol es así.
Las Palmas-R. Sociedad
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Ocurre cuando hay miedo a perder.
Tras unos minutos de tanteo y viendo la igualdad que existe en el campo, ambos equipos deciden pactar el empate. Ocurre de cuando en cuando. No hace falta hablar. Tampoco sirve de nada que los entrenadores se desgañiten desde la banda. Juegan a empatar y empatan. Eso ocurrió el sábado en el Insular.
