Se nos fue Juan Manuel Blanco

Nos faltará su sonrisa. Y un montón de cosas más, pero sobre todo esa sonrisa suya tan franca, tan de amigo, tan de gente de bien, tan españolista. Porque para nosotros Juan Manuel Blanco fue eso, una sonrisa que echaremos muchísimo a faltar.
Nos dejó un día de Reyes e hizo muy bien porque esa fecha nos lo recordará siempre como lo que fue: un regalo para los que conocimos y compartimos dos de sus pasiones: el Periodismo y el Espanyol.
Siempre recordaré una tarde en La Rambla, cuando me dijo con esa sonrisa suya: "Entra en Internet y busca En Blanquiazul punto com, es la primera página que habla del Espanyol en la red". Viendo mi cara de pánico, se atragantó de la risa. "Mira Juanma, yo soy Gutenberg... Eso de Internet ¿muerde?", le pregunté. Al rato llamó incrédulo: "¿Has visto la página o no?", preguntó. La respuesta no pudo ser más que ésta: "Sí, la he visto; es magnífica, digna de tí".
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Juanma sabía perfectamente que yo era incapaz de dar con la página y que no la había visto ni en sueños, pero se quedó con el cumplido. Con el tiempo, la Federació de Penyes le dio un merecido premio y yo, mi último abrazo.
Blanco redactó el libro de estilo de El Periódico, rotativo del que era Redactor Jefe, además de profesor titular de la asignatura Teoría y Práctica de la Redacción Periodística, en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde en su día se doctoró en Ciencias de la Comunicación. Director del Diario de Barcelona en el tiempo de su autogestión (1979-1980), fue un periodista de cuerpo entero, uno de esos colegas que han sabido distinguir esta profesión.