Johnson sigue siendo Magic
El paso por Madrid de un personaje como Magic Johnson no debe pasar desapercibido. Y no pasó; en absoluto. Se le rindió cumplido tributo, jugó más de lo que creíamos que era capaz, deleitó con sus pases imposibles, pero... La conclusión fue que el Real Madrid, el club más laureado del baloncesto fuera de la NBA, y que invitó a Magic Johnson y a su equipo para conmemorar el Centenario, hizo de comparsa. Los papeles se invirtieron. El homenaje fue para Magic, que bien merecido se lo tiene, y el Centenario del Madrid y su sección de baloncesto, la excusa para traerlo.
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Magic ha sido buenísimo en el baloncesto. Tanto, que tuvo tantos partidarios como el Jordan de sus mejores tiempos. Y conserva unas condiciones envidiables. De otra manera no podría seguir jugando ni en estos festivales. En un partido de baloncesto, cada jugador titular supone el 20% del equipo, y en el caso del base su representatividad es aún mucho mayor. Hay que estar muy en forma y ser muy bueno para no hacer el ridículo. Por mucho que los marcajes sean simbólicos. Llega un momento en que hay que inventar la jugada o tirar a canasta y es ahí donde Johnson sigue siendo Magic.
Para ganarle, el Madrid tuvo que apretarse al final los machos, olvidarse del banquillo y encontrar en Djordjevic su Magic particular, aunque tuviera la ocasión de jugar con él en persona unos minutos. Curiosamente, no fueron los mejores del equipo, que convirtió en puntos la mitad de los ataques que llevó Magic. Éste se encuentra más a gusto en el All Stars. Para eso ha formado un equipo a su medida. Los rivales le respetan; los aficionados le adoran. Todo resulta una fiesta amable, pero en la que cada día Magic tiene que dar la cara y hacerlo, además, mejor que muchos profesionales.
