Yo Digo Juanma Trueba

El aroma

Actualizado a

Noticias relacionadas

No estuve en el Bernabéu cuando cantó Frank Sinatra en 1986. La maldita pereza, ya saben. Siempre lo he sentido. Sinatra tenía 71 años y un peluquín como una boina plateada, pero su voz todavía sonaba como la sirena de un barco. Estar allí hubiera sido acariciar su leyenda de seductor y gamberro, el pelo de Ava Gardner y las piernas de Marilyn. No eran importantes sus canciones, mil veces escuchadas, sino compartir aquel oxígeno con él, el cielo, esa luz, esa noche. Todo lo que me permitiría ahora decir que yo conocí a Frankie (así le llamaría, seguro), que era un buen tipo y que me guiñó un ojo mientras cantaba Strangers in the night.

Hoy juega en Madrid Magic Johnson. Oí su historia incluso antes de saber quién era. Corrían los 80 y entre canciones de Michael Jackson siempre había alguien (el más alto) que contaba jugadas de aquel base de más de dos metros. Luego vino la televisión y le vi por vez primera. Entonces descubrí también aquellos Lakers, que eran como unos Hombres de Harrelson de amarillo. Los gourmets del basket eran de Magic; los del gallinero nos hicimos de Jordan. Siempre disfruté de esas discusiones. Lo de Jordan estaba claro, pero agradecía cada nueva historia de Earvin Johnson, tanto que Kareem empezó a tener más gancho que Ava Gardner. Por todo eso, esta vez no me lo voy a perder, porque quizá, cuando Magic mire al tendido en una entrada a canasta, fije sus ojos en mí, él y yo solos, sin nadie alrededor, Strangers in the night.

Te recomendamos en Polideportivo