Se busca un rey
Del partido saldrá un líder y campeón de invierno. Zidane lanza al Once de la Fama. El Superdepor siempre pincha en el Bernabéu.

Aroma de partido grande. Ambiente de noche pasional, cargada de fútbol y de emociones. El Deportivo llega al Bernabéu con el distintivo de líder. El Real Madrid pretende arrebatarle este prestigio para, a la vez, proclamarse campeón de invierno con una victoria que le encumbre. Se busca un rey de la primera vuelta al que se le pueden otorgar muchas posibilidades de ganar la Liga. Así lo señala la estadística histórica: en setenta campeonatos, treinta y cinco veces fue campeón aquél que concluyó en cabeza en la primera vuelta. Los dos equipos reúnen credenciales para conseguirlo.
Es otro partido del siglo. Y lo será más aún si el Deportivo rompe una maldición de 46 años sin ganar en el Bernabéu. Desde aquél doblete de Pahíño en el 55 (1-2) nunca los coruñeses se llevaron todos los puntos de Madrid. Es una asignatura pendiente del club igual que la de Irureta. El gran técnico vasco no conoce la victoria en el santuario blanco como entrenador. Es decir, el orgulloso líder llega con varias cuentas pendientes que multiplican el interés del partido.
Enfrente, un Madrid disparado. El de la Fama, que todo el mundo ya sabe recitar de memoria. Ha sumado 22 puntos de 27 posibles en nueve jornadas. Nadie es capaz de ganar en el Bernabéu. La voz de mando de Zidane es indiscutible y la subida de la cotización de Figo, Raúl y Morientes garantiza el éxito del conjunto blanco. El equipo está acostumbrado, además, a este tipo de duelos de máxima tensión. La experiencia es un grado y, quizás por este temple de nervios, prácticamente siempre ha salido ganador en sus duelos locales con el Superdepor.
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Los coruñeses tienen serios problemas para imponerse fuera de Riazor. Este mal síntoma le sitúa en desventaja en las apuestas. Irureta es consciente de que para ganar en el Bernabéu sus hombres han de jugar "rozando la perfección". Y ha dado varias órdenes fudnamentales: frenar a Zidane con un marcaje mixto, taponar a Roberto Carlos posicionando a Víctor en ese carril y buscar la espalda a Hierro y Pavón con movimientos eléctricos en el área. Tristán o Makaay serán los ejecutores.
El Madrid, otra vez vestido de blanco impoluto, tiene cara de ganador. Pero sin grandes márgenes. El arranque oficial en el año del Centenario le obliga a dar el do de pecho. Un Bernabéu a reventar se los exige una vez más.