Póker español de reyes del mar
Altadill, Vila, Bermúdez y Ribes participan en la Vuelta al Mundo por etapas. Forman parte de la NBA de la navegación. Están en las mejores embarcaciones.

En la vela hay pocas pruebas comparables en dureza a la actual Volvo Ocean Race (VOR), la Vuelta al Mundo por etapas, que recorre 32.700 millas náuticas (60.593 km). Arrancó en Southampton (Inglaterra), el pasado 23 de septiembre, y concluirá en Kiel (Alemania) en junio de este año. Quienes aceptan este reto son la auténtica élite de la alta competición.
Y entre ellos hay cuatro españoles: los barceloneses, Guillermo Altadill y Joan Vila; el valenciano, Pepe Ribes; y el coruñés, Roberto Chuni Bermúdez, el hombre que relevó a Altadill por un problema familiar en la segunda etapa entre Ciudad del Cabo y Sydney.
Afortunadamente Altadill, ganador de la Vuelta al Mundo sin escalas en 2000, volvió a su barco, el Assa Abloy sueco, para saborear el triunfo en la terrible Sydney-Hobart (el primer español que lo consigue) y vencer ayer en la tercera etapa entre Sydney y Auckland (Nueva Zelanda), tras una travesía infernal de 3.798 Km. por el mar de Tasmania. El Assa Abbloy cruzó la meta de Auckland en 8 días, 11 horas, 50 minutos y 42 segundos. El Amer Sports One, en el que Pepe Ribes es logístico, tardaría aún dos horas en hacerlo y el Illbruck, vencedor en las dos primeras etapas y en el que Joan Vila ocupa el puesto de navegante, entró tercero a cuatro horas.
Los cuatro españoles que toman parte en esta regata están curtidos en mil batallas, pese a no superar ninguno los 40 años. Todos son navegantes profesionales que se enrolan en cualquier expedición para la que sean requeridos. Por ejemplo, Grant Dalton patrón del Club-Med y ganador del The Race escogió a Altadill después de haberle visto trabajar en regatas internacionales. Esta vez no pudo contar con él porque el Assa Bloy le hizo un ofrecimiento mayor.
Los sueldos son altos porque los tripulantes corren muchos riesgos y pasan 10 meses fuera de sus casas; incluso pueden estar hasta un mes sin salir del barco para completar alguna de las etapas más duras.
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Esta Vuelta al Mundo en la que participan los españoles es una competición descomunal. Si en las dos primeras etapas el Assa Abloy tuvo una mala experiencia, que provocó incluso el relevo del patrón del olímpico danés Roy Heiner por el inglés Neal McDonal, en la tercera etapa su dominio ha sido incontestable. Primero doblegó al Illbruck alemán, superándolo a apenas 20 millas.
Ayer no permitió que otro de los favoritos, el AmerSport One italo-fines del neozelandés Grant Dalton, pudiera superarle en Auckland, a pesar del ataque del velero de Pepe Ribes. Con tres de sus tripulantes enfermos en los últimos días (Jason Carrington sufrió un colapso a la salida de Hobart; Nigel Olsson, con varias costillas fracturadas; y Guillermo Altadill con problemas estomacales y una infección en la orina), el Assa Abloy, con ocho tripulantes, se impuso a todos en una competición cruel y apasionante.