Yo Digo J. J. Santos

Que no aparezca el 'otro' Zidane

J.J.Santos
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Si cuando toca el balón transmite elegancia y majestuosidad, hablando con él uno percibe timidez y humildad. Vamos, que no puedes imaginar que haya roto un plato nunca. Con los pies se ha ganado la vida y con su sonrisa profidén conquistaría a cualquier creativo de publicidad. Cuida al máximo la relación con los aficionados, emplea muchos minutos en atenderles al acabar los entrenamientos, incluso reclama con exquisita educación que nadie invada su territorio familiar. Un ejemplo de profesional, resumiendo. Por todo lo expuesto sorprende su reciente historial de expulsiones en Europa. El cabezazo a un alemán y la fea entrada al deportivista Emerson le costaron dos tarjetas rojas en la pasada Champions. Seis partidos de castigo y una imagen deteriorada ante millones de aficionados de todo el mundo. ¿Qué explicación tiene tan insólito comportamiento? ¿Cómo puede perder los nervios de esa forma una persona que transmite tanta responsabilidad, mesura y buen gusto? No es fácil nunca analizar el otro yo que tenemos oculto cada uno, no resulta sencillo saber cuando y por qué aparece de forma traicionera. Pero sí hay datos objetivos que sirven para encontrar la respuesta.

Zidane no ha sido feliz en Italia. Eso es evidente. Muchos domingos de tedio, muchos partidos de ver pasar el balón por encima de su cabeza, muchas entradas que buscaban el tobillo, mucho 0-0. Eso, para alguien que disfruta de manera tan especial con el fútbol, debe resultar tortuoso. No olvidemos tampoco que nada más aterrizar en la Juve llegó a dos finales de Copa de Europa y las perdió las dos de forma consecutiva, y del mismo modo. Con racanería desde el banquillo, escasas oportunidades de lucir su fantasía y sensación de ser un mero número en las cábalas del estirado Lippi. Un desastre. Muchas liras, miles de millones de liras, mucha pasta de la otra, y buena, muchas atenciones, pero todo frío. Sólo desde esa perspectiva se puede entender la desesperación y las brutales respuestas a marcajes incómodos que buscan destruir. Por todo ello uno debe ser optimista y pensar que ese ogro oculto no saldrá en España. El Depor y el marcaje que inventará Irureta serán su primera prueba. Luego quedarán otras cuando se reanude la Champions.

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