2002 el año de Anna
Kournikova ya está en semifinales en Auckland. Es un torneo sin más estrella que la rusa. Por fin tiene al alcance de la mano ganar un título. El primero.

Es inevitable pensar que los guapos (y más las guapas, y no te digo las rubias) son imbéciles. Supongo que se trata de un democrático prejuicio de autodefensa que cultivamos todos los que nos estremecemos (de horror) al mirarnos al espejo por las mañanas. Pues bien, Kournikova, la musa, ha alcanzado las semifinales del Torneo de Auckland (Nueva Zelanda) y está más cerca que nunca de ganar el primer título de su carrera. No es broma. Tras eliminar a Gagliardi (69 del mundo) su siguiente rival fue la israelí Anna Smashnova (88), con la que jugó la pasada madrugada. Salvo descalabro homérico (ella puede; ha llegado a cometer 25 dobles faltas en un partido) se plantará en la final ante la vencedora del choque matapasiones que jugarán Silvia Talaja (109) y Tatiana Panova (40). Se preguntarán que dónde están las buenas. No están. Venus y Henin juegan en Gold Coast, en la isla de enfrente, Australia, con más premios y mayor alcurnia.
Pero Kournikova no busca ni prestigio ni dinero. Sólo quitarse el lastre que acompaña cada elogio que recibe: sí, pero nunca ha ganado un torneo. Sin ánimo de hacer de abogado del diablo (que no maneja tantas tentaciones), hay que admitir que Kournikova es una buena jugadora. Argumento: aunque parezca que tiene más mili que el sargento Arencibia, no pasa de los 20 años. En individuales ha sido semifinalista en Wimbledon (con 16 primaveras) y cuartofinalista del Abierto de Australia (2001). Además, ha jugado tres finales y 16 semifinales, siempre en torneos de primera categoría. Como doblista ha ganado 13 títulos de dobles y un Grand Slam (Australia). Conclusión: no es Claudia Schiffer con raqueta.
El año pasado una lesión principesca (stress de tobillo) la apartó de las pistas nueve meses y la hizo caer en el ránking del 8º puesto al 71. Perdió así su condición de cabeza de serie en los torneos y se ha visto obligada a jugar lejos de las mejores para acumular puntos, subir su clasificación y ganar al fin un título.
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Pero gane o pierda, juegue o no, nada afecta su popularidad. El pasado diciembre fue, según Lycos, la 17ª referencia más buscada por los internautas, por delante de Bin Laden (21) y La Biblia (34), y sólo superada por dos mujeres, la cantante Britney Spears (6) y la actriz (o eso) Pamela Anderson. La Navidad ocupó el primer puesto. Así está el patio.
En definitiva, no creo que rompiera la armonía universal de bellos sosos y feos geniales que Kournikova ganara finalmente un torneo. Pero cabe la caprichosa posibilidad de que la princesa besara la gloria y se convirtiera en rana. Y es para pensárselo.