Recuperar el camino
Sólo queda eso. El Real Mallorca empieza el año 2002 habiendo dejado un rastro de sí mismo y perdiendo gran parte de todo lo que tanto trabajo le costó conseguir con relativa facilidad.
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Durante seis meses, el Mallorca de Luis Aragonés trabajó, se esforzó, peleó y ganó; sobre todo, ganó, aunque más bien podríamos decir que lo acabó perdiendo todo cuando en la zona noble no supieron atar todas esas cosas recopiladas por Don Luis durante la primera mitad de 2001. El coleccionista de valores y resultados se marchó y en el mismo espacio de tiempo en que sólo se ganó, se perdió todo. ¡Qué fácil es perder en un día lo que tanto costó adquirir el día anterior! El Mallorca tuvo durante parte de 2001 credibilidad, respeto y admiración, todo ello a base de espectáculo, profesionalidad y, sobre todo, ganas y deseo de aunar todo eso. La otra parte ha dejado desidia, desorden y confusión en un marco irreconocible si lo comparamos no sólo con el ejercicio pasado, sino con los anteriores. No sé si la causa son las arcas bajo mínimos o, simplemente, el error a la hora de proyectar y planificar, aunque posiblemente sea el compendio de ambas cosas.
Empieza 2002 con un único objetivo; recuperar el camino perdido que se ha estancado en un cruce; la línea recta se ha torcido y alguien tiene que enderezarla; da igual quien lo haga, desde un despacho o frente a una portería contraria, pero, por desgracia, sólo queda eso: recuperar el camino.
