Brindis por el ascenso
Prieto y Arango se desearon un 2002 cargado de éxitos y alegrías.

Son rivales deportivos, pero colegas en la defensa de los intereses económicos. Eugenio Prieto y Juan Arango, presidentes de Oviedo y Sporting respectivamente, brindaron en la popular sidrería gijonesa Casa Justo porque el nuevo año llegue con prosperidad para los clubes que presiden y con el único objetivo de recobrar el lugar que perdieron en Primera División, después de que el balance de 2001, que está a punto de finalizar, no haya sido del todo halagüeño para ninguno de los dos equipos más representativos de Asturias: los oviedistas perdieron la categoría, los gijoneses, volvieron a quedarse en Segunda.
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La situación económica depara vidas paralelas, ya que ambos clubes tienen un futuro que estará pendiente de ampliaciones de capital. En el caso del Sporting, Juan Arango y sus compañeros de Consejo de Administración ya hicieron gestiones con empresarios "y vamos a seguir nuestro trabajo para cubrir los 700 millones que hacen falta", mientras que Eugenio Prieto subrayó: "El nuevo capital es el que deberá tomar decisiones". El dirigente oviedista tiene a orgullo que "lo mejor que me pasó en esta vida es ser el presidente del club que quiero", dispuesto a dejar incluso su puesto después de cubrirse la ampliación de capital.
Aumentar la masa social es otro de los deseos para 2002. El Oviedo cuenta con 17.000 abonados, y Eugenio Prieto tiene el objetivo de llegar a 20.000, para lo que será preciso el ascenso. En el caso del Sporting, con casi 14.000 asociados, su presidente, Juan Arango, recuerda con añoranza los casi 23.000 socios que llegó a tener el club en la época dorada con Vega-Arango al frente. En cualquier caso, ambos asumen que "todo pasa por subir", ya que "cualquier gestión, por muy buena que sea, no vale de nada si no va acompañada de éxitos deportivos".
