La caravana convocó a miles de espectadores
Los aficionados siguieron a los participantes a lo largo del recorrido.
Una carrera como esta no puede permitirse el lujo de ignorar Europa, aunque lo que de verdad importe sea lo que suceda en África. Hay que amortizar la multimillonaria inversión que supone afrontar una aventura deportiva tan ambiciosa, así que los pilotos tienen que aceptar, del mejor ánimo posible, el trago de recorrer varios miles de kilómetros por carretera antes de pisar la arena marroquí.
Los de los coches y camiones son los que peor lo llevan, porque no les queda más remedio que sentarse al volante y circular como cualquier otro vehículo por las autovías de Francia y España. También lo hacen muchos motoristas, aunque algunos, los más privilegiados, suben sus motos a una furgoneta y completan el recorrido más cómodamente en automóvil (el reglamento lo permite siempre que se supere el trámite de los controles de paso obligatorios).
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Además, la excursioncita también tiene sus alicientes. Muchos disfrutan de las vacaciones navideñas y aprovechan para descubrir en directo cómo es la gran caravana del desierto, aunque sea sobre el negro asfalto.
Así, miles de aficionados (o simples mirones) se congregaron ayer a lo largo de la ruta de los participantes para presenciar su paso. Hubo mucha gente en la frontera franco-española y tampoco fallaron los espectadores en Zaragoza. Después llegó la esperada entrada en Madrid y el sonido de los motores de competición invadió las calles de la ciudad.
