Algún año caerá el Dakar
Llega el Dakar a España. En un largo pero fugaz tránsito de norte a sur. Hoy, para hacer noche en Madrid; mañana, para embarcar en Algeciras. Kilómetros y kilómetros de autopista, donde no hay nada que ganar y mucho que perder. Pero así es esta carrera, que se ha convertido en un clásico de estas fechas. Los participantes pasan de conducir en el invierno europeo a hacerlo en el calor africano. Sin tregua ni descanso. Una carrera que engancha, porque se sufren tantas desgracias que uno piensa que al año siguiente lo podrá hacer mejor en cuanto la suerte no sea tan adversa.
Noticias relacionadas
Tenemos el caso de Nani Roma, que ha sido líder en la categoría de motos en todas las ediciones en las que ha participado, menos en 1997, y que únicamente pudo terminar el Dakar una sola vez, hace dos años. Cuando no se le rompe la moto, se rompe un brazo o una pierna. Siempre está ahí, entre los primeros, hasta que ¡cataplás! Él dice que cada vez que compite en el Dakar tiene la sensación de jugar a la ruleta rusa, pero en vez de con una sola bala en el cargador, con cinco. Así que lo fácil es que al final siempre le acabe pasando algo. Ir a tope por caminos o fuera de pista tiene sus riesgos.
Mas llegará el año en el que se tenga que ganar. Sea Roma o sea otro. Los pilotos españoles de raids son tan buenos como el que más. Ocurre que el Dakar es el gran escaparate y si no se gana éste parece que uno no existe. Carreras tan difíciles y técnicas como el Dakar las hay a montones y las hemos ganado. Pero 7.000 kilómetros a través de África son muchos kilómetros para que siempre gane el mejor. Se trata de una aventura que hay que superar día a día y conduciendo, además, como un loco, porque a 150 por hora no se ve lo que hay a cien metros. Pero ése es el reto. Y a por él vamos.
