Fabián Ortiz: "Yo soy el pibito de la foto, campeón en 1966"
Un periodista de AS vivió de cerca el anterior título de Racing, hace 35 años. Incluso fue mascota del club. Su ídolo era Perfumo.

Hola. Yo soy el pibito de la foto. Nací en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina, uno de los países más ricos y prósperos de América Latina, según el Manual del alumno bonaerense que llevo a la escuela desde este año, 1966. El que está conmigo en la foto es Roberto Perfumo, el Mariscal del Área, un defensor de Racing que dentro de unos años se convertirá en el mejor líbero del fútbol argentino. El que está detrás de la cámara es mi papá, Juan Carlos, hincha de Racing desde que se acuerda y, además, fotógrafo de la revista oficial del club. Este año es un gran año para la Academia: somos campeones de Primera División. Ganamos el título sin perder ni un partido, y el técnico, Juan José Pizzuti, es el gran ídolo de la hinchada. El equipo de José, dicen desde la tribuna, y yo me lo sé de memoria: Carrizo; Perfumo y el Panadero Díaz; Martín, Mori, Basile; Martinolli, Rulli, Cárdenas, J.J. Rodríguez y Maschio.
Me lo aprendí de tanto ir a la cancha, con mi mamá a veces, al Sector Socias, y con mi papá cuando me toca salir de mascota. Eso es lo que más me gusta: entrar al vestuario un rato antes de que empiece el partido, escuchar a los muchachos dándose ánimos, ver cómo el Chango Cárdenas y algún otro tímido como él se persignan delante de la imagen de la Virgen de Luján y le piden que les dé suerte, mientras que los más quilomberos, como el Panadero o el Coco Basile, cantan como si estuvieran entre la hinchada: "¡Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José...!".
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Dicen mis compañeros de la escuela que Racing es una porquería, que no tiene ningún ídolo como Artime, de Independiente, o Rojitas, de Boca. Pero yo me defiendo y defiendo a mi equipo repitiendo lo que le escucho a papá: que Racing es un bloque, un grupo sólido, y que no hay un equipo de porquería que esté once meses y 39 partidos invicto. Dentro de un año, en 1967, vamos a ganar la Copa Libertadores y la Intercontinental, que algunos también llaman Europa-América. Será la primera vez que se la lleve un equipo argentino, y con eso les voy a tapar la boca a esos que se hacen los cancheritos conmigo y con Racing.
Claro que después vendrán tiempos difíciles. Argentina dejará de ser rica y próspera, los golpes militares impedirán que un gobierno civil dure más de cuatro años, miles de personas llorarán a sus muertos sin saber dónde están, yo tendré que emigrar para buscar una vida mejor lejos de mi barrio, de Avellaneda, de Buenos Aires, de la próspera Argentina que contaba el Manual... Y Racing tardará 35 años en volver a ser campeón de Primera División. "Sin estrellas ni vedettes, siempre luchando con fe", dice una canción que habla del título de 1966. Dentro de 35 años, un grupo de héroes anónimos que todavía no han nacido, le darán otra alegría a este pobre corazón académico.