Don Pablo se hacía del GIL
El partido de los socialistas catalanes es tan peculiar que de partido tiene poco, de socialista nada y en lo de catalán respecto a Convergència le pasa lo que al Espanyol con el Barça: ellos, los convergentes y los culés, vendieron un día que son más catalanes que nadie y el pueblo les compró el producto. Los sociatas, que ganan siempre la alcaldía de Barcelona en las municipales, sueñan ahora con el gran golpe: tomar la Generalitat ahora que Pujol se va.
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La posibilidad de hincarle el diente al Gobierno de Cataluña debe ser tan excitante para los del PSC que alguno de sus cerebros ha llamado incluso a Can Núñez para que se sume a la lista de Maragall en las próximas elecciones autonómicas, naturalmente que en calidad de independiente, y puesto que Núñez odia más a Convergència que al Real Madrid, lo cual podría costarle en su día hasta el carnet de socio. El de socio del Barça, naturalmente.
Pues si un día Núñez tuvo carnet político fue el del Partido Popular. No ha habido campaña política en Cataluña sin que un cheque suyo llegara puntual a la sede pepera de la calle Urgell, a 200 metros de la sede de Núñez y Navarro, Corte Inglés de otros tiempos donde igual se firmaba la compra de un solar que el contrato de Ronaldo. ¿Núñez, con los socialistas? Si don Pablo Iglesias levantara la cabeza se hacía del GIL.