Montjuïc abucheó e insultó a Joan Gaspart
Ángel Fernández: "Fue el Barcelona de los peores días".
Joan Gaspart quiso ser más que Josep Lluís Núñez y, a pesar de la gélida noche que se precipitó sobre Montjuïc, el presidente azulgrana acudió a su particular territorio comanche. Núñez, en sus últimos años de conducator azulgrana, dijo que no iba nunca al campo del Espanyol porque él no viajaba jamás con el equipo; vamos, como si entre el Camp Nou y Montjuïc (o, antes, Sarrià) hubiese la misma distancia que entre París y Vladivostok.
En cuanto Gaspart se sentó en su butaca del palco en el Olímpic, la bronca contra él fue unánime y no acabó hasta que se fue. No le perdonan sus, como mínimo, cinco salidas de tono. La primera fue en febrero de 1997, cuando, siendo él vicepresidente y con un derby aún en Sarrià, hizo un feo gesto a la grada.
En marzo de 1999 acabó siendo declarado persona non grata por la propia directiva del club españolista. ¿La razón? Unas declaraciones en las que dijo: "El Espanyol no tiene patrimonio y hace demagogia con la cantera". Se le prohibió la entrada al club. Pero las grandes movidas llegaron con Gaspart en este 2001, instalado ya al frente de la nave azulgrana. Y eso que, por su nueva condición, Sánchez Llibre y su junta decidieron levantarle el veto en mayo. Pocos meses después de comunicárselo, Gaspart volvió a hacer de las suyas. Fue el pasado noviembre. Sus palabras: "El Centenario del Espanyol contó como grandes éxitos las cuatro únicas veces que ganó al Barça".
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La puntilla fue el pasado domingo, en el Gol a Gol de TV3. Preguntado por un pronóstico para el partido de ayer, Gaspart contestó: "Para que no sufran los pericos, un 0-3". Y, claro, ayer le pasaron factura y le respondieron con la V de la victoria... y del 2-0.
Después del partido, Gaspart declaraba que "el Barça fue superior en la primera parte. Estamos a 7 puntos del líder y con la segunda vuelta por delante no se puede hablar de desesperación. Hay cosas en la vida más importantes que el fútbol y los culés no verán afectadas sus Navidades por un resultado. El Barça todavía está vivo y hay un técnico con mucha confianza en sus colores. Mientras, su vicepresidente, Ángel Fernández, no fue tan optimista: "Ha sido el Barça de los peores días. Después del 1-0, el equipo tenía que haberse volcado al ataque".