El Ángel Guardián del Joventut de Badalona
En una arriesgada caravana de rescate, Ferrán Vives salvó al equipo verdinegro de una noche caótica en un autobús atrapado en la nieve.

Es el socio 14.210 del Joventut, nació en Badalona y reside en una pequeña población de Lleida, Cervià de Les Garriges, con apenas 900 habitantes, que dista unos 170 km de Badalona. Se llama Ferrán Vives, pero desde el pasado fin de semana se le conoce como El Ángel Guardián del Joventut.
Gracias a este constructor de 44 años la expedición del equipo verdinegro evitó pasar una noche infernal en el autocar, atrapado en la nieve cuando se dirigía a Lleida.
Bloqueado en la Autopista A-2, a casi seis grados bajo cero y en plena tempestad de nieve a la altura de la localidad tarraconense de El Pla de Santa María, el conjunto badalonés aguardaba ya una noche muy dura para todos en el interior del autobús.
El responsable del área deportiva del Joventut, Tomás García, y el presidente Jordi Villacampa, que estaban en la expedición, recordaron que habían quedado a cenar con Ferrán Vives. Le llamaron por teléfono móvil para cancelar la cita, explicándole la situación.
Ferran Vives no se lo pensó ni un instante: "Tranquilos, que ahora vamos". Él, su hijo, su cuñado Eduard Sans, su sobrino, Eduard Sans Jr., y un amigo, Jaume Arbós, cogieron sus 4x4 y salieron a rescatar a la expedición deportiva. La nevada era intensa, la temperatura seguía bajando y debían recorrer 50 km hasta llegar a la autopista.
Tuvieron que bajar de los coches varias veces para apartar casi medio metro de nieve en algunos tramos, marcar, bajo un frío infernal, otros a pie y cuando llegaron a la entrada de la A-2 en el peaje de Montblanc (Tarragona) los empleados, pese a sus ruegos, no les dejaban pasar hasta que ellos mismos levantaron la barrera del peaje.
Noticias relacionadas
Poco después, mediante señales con los faros y comunicación con el teléfono móvil dieron con el autocar. El propio Vives explicó que "había que ver la cara de susto de jugadores como Beard, Baston y otros, casi helados. En tres minutos subieron a los coches y dos horas después llegamos a Badalona".
Para volver a casa los cuatro vehículos necesitaron seis horas (150 kms), por carreteras absolutamente heladas.