El Angliru, donde más duele
Vuelve el Angliru a la Vuelta. Y esta vez donde más daño hace. Al término de la segunda semana. Es un momento en el que los ciclistas aún conservan las fuerzas suficientes como para lanzar ataques que revienten a los que anden más justos. Hace dos años, la última vez que se subió el coloso asturiano, se decidió allí la Vuelta. Heras ocupó el liderato con 3:41 de ventaja sobre Casero y 4:50 sobre Tonkov y esos tres primeros puestos se mantuvieron hasta el final. El paso por las sierras de Gredos y Abantos apenas depararon diferencias. Cada uno se dedicó a defender lo conquistado.
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La primera vez que se subió el Angliru, en 1999, fue, en cambio, al término de la primera semana de Vuelta. Y no fue tan decisivo. Tras la etapa, Olano, Ullrich y Tonkov ocuparon los tres primeros puestos. La clasificación final fue: Ullrich, Igor González y Heras. Ocurrió que en el Angliru las diferencias fueron escasas por la razón de que los corredores aún tenían sus fuerzas intactas, y como todavía quedaba mucha Vuelta ninguno quiso tampoco arriesgar demasiado. Menos el Chava, que aceptó el reto de afrontar sin reserva las empinadísimas rampas para ser el primer vencedor en la cima.
Con tales precedentes, el Angliru se volverá a presentar como juez de la prueba. Hay mucho respeto a la primera semana por los finales en Sierra Nevada y La Pandera. Pero luego son los corredores quienes deciden si las ascensiones son determinantes. Valdezcaray siempre ha sido una ascensión amable y el año pasado se armó allí la de San Quintín porque los ataques se sucedieron desde el inicio. En la Vuelta 2002, contemplar el Angliru al término de la segunda semana va a infundir pavor y hará que más de uno eche el freno de mano para no tener que ser empujado en la Cueña les Cabres.
