No se pierdan 'Al filo de lo imposible'
Hoy estrena TVE una nueva serie de Al filo de lo imposible. No se la pierdan. Es como una película, dada la calidad de sus imágenes, pero de verdad. Ahí no hay extras para las escenas arriesgadas, que son muchas, pues se trata de expediciones, algunas sin precedentes. Se sabe el desenlace, que no siempre es feliz -subieron al Everest para transmitir la llegada en directo y no se pudo hacer porque nadie subió la antena-, pero sí que al menos no es dramático, aunque hace años murió un miembro del equipo. Son aventuras en vivo, viajes a lo desconocido, imágenes sin red. De premio.
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Al filo ya tiene unos cuantos en su haber. Mas la serie no se hace para enriquecer su palmarés. Ni tampoco para dar dinero a TVE, que lo da, pues programas que se hicieron hace quince años aún se están vendiendo a otras televisiones por un precio muy superior al que costaron. Los nueve capítulos que nos esperan tuvieron un coste de 150 millones y por esa cifra, que no es sólo para los protagonistas, ni mucho menos pues ahí se incluyen todos los gastos, nadie se juega la vida. Es sólo el afán aventurero de Sebastián Álvaro y de su gente el que permite sacar adelante estos maravillosos documentales.
Empiezan hoy con la travesía del desierto de Taklamakán, el de la muerte porque en lengua uigur significa "si entras no saldrás". Veinte días por un terreno inexplorado, donde había que cavar pozos de cuatro metros en la arena para encontrar agua. Después vendrán escaladas en hielo, la cueva de los Chorros, en Albacete, que tampoco es necesario irse de aventura a las quimbambas, el descenso del río Zambeze y la ascensión sin oxígeno del Everest, que no se emitió en directo porque a Álvaro le preocupó más la vida de sus hombres que hacer historia a cualquier precio. Toda una lección para los morbosos.
