Festín del Ademar sin excesivo esfuerzo
Cumplió su necesidad imperiosa de derrotar al CSKA.

No hubo siquiera incertidumbre. El Ademar evitó desde el primer momento cualquier conato de emoción en este partido que necesitaba ganar irremediablemente. Muy superior al CSKA de Moscú, el conjunto de Manolo Cadenas jugó a tirones: se marcó un colchón de margen para sestear, y de ahí no bajó para actuar con tranquilidad y sin presión.
El Ademar ya había ganado el Moscú, por lo que repetir en casa no tenía planteaba dificultades épicas. Los visitantes, un plantel joven, con mucho talento físico natural, es un escaparate de presumibles estrellas del futuro, pero en el presente pecan de ingenuidad. Es decir, no presentaron problemas más allá de los que puede ofrecer cualquier equipo de nivel medio alto. Su estandarde, Egorov, mostró sus enormes recursos de goleador a distancia, y Kamanin alternó de todo, bueno y malo, en el mismo porcentaje que el resto de sus bisoños compañeros.
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Por parte local, el Ademar se mostró por fin eficaz desde la línea de los siete metros. Tras el fracaso del miércoles en Pamplona (perdió por fallar cinco penaltis), ayer todos sus tiros desde la raya fueron gol: 6 de Belaustegui y 2 de Juanín García. Es decir, el Ademar sí se aprovechó de todo el trabajo que practica en su búsqueda de posiciones de ventaja cerca de la portería.
Ayer, y ante lo que se le avecina al Ademar, con el encuentro cumbre el próximo domingo ante el Karvina en su choque decisivo de la Champions League, Raúl Entrerríos tuvo muchos minutos para que aprovechase la ocasión de ir asentándose en la élite; el más joven de la saga fue cumpliendo según las previsiones de su entrenador.
