Yo Digo JUAN MORA

La Vuelta, abogado de La Covatilla

Juan Mora
Importado de Hercules
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La Vuelta a España ya tiene dos nuevos finales en alto: La Covatilla y La Pandera. Gracias a esta carrera ciclista, estamos viendo lo que leíamos en los libros de texto: que España es el segundo país más montañoso de Europa después de Suiza. Y es que es verdad, tenemos montañas por todos los sitios. Y la Vuelta nos está mostrando año tras año cuán grandes son. Si no tan bellas como las ya conocidas de los Pirineos, Picos de Europa o Macizo Central, sí tan altas. En Salamanca y Jaén sin ir más lejos. Ha bastado que algunas pistas se hicieran carreteras para conocerlas.

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Hay un peligro. La Vuelta a España nos mete las cumbres de las montañas en nuestras casas gracias a la televisión y así se hacen famosas. Surge entonces el negocio. Nada mejor para una estación de esquí como ser final de etapa. Por eso La Covatilla, al margen de intereses deportivos, pues puede ser una gran y vistosa subida, paga a la Vuelta para que la carrera llegue allí. Es una forma muy lícita de promocionar su estación de esquí. Lo malo es que gracias a la fama se puede ganar una batalla a la naturaleza en la que no está muy claro todavía quién puede tener razón.

Los daños ecológicos causados por la presencia de la estación están aún pendientes de proceso judicial. Los propios técnicos de la Junta de Castilla y León elaboraron en 1994 un informe desfavorable por el gran impacto ambiental que iba a causar. Lo peor es que quizá se trate de una estación eventual; en su sierra nieva, pero la influencia atlántica impide acumulaciones de nieve suficientes como para esquiar. La Covatilla ha encontrado en la Vuelta su mejor abogado ahora que está en el ojo del huracán. El deporte no debiera ser cómplice de los abusos a la naturaleza.

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