Primera | Real Madrid

"¡Vamos Pichichi!"

Pavón fue felicitado en el vestuario por su primer gol, y aceptó gustosamente las bromas de sus compañeros en el vuelo de regreso.

Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
Actualizado a

Primero fueron las felicitaciones, luego llegó la guasa. Nada más finalizar el partido de Lanzarote, Pavón fue recibido con enhorabuenas y palmaditas de felicitación, y gustosamente aceptó el cachondeo del vestuario por su bautizo como goleador. "¡Vamos, pichichi!", "cuando no esté el Moro, ya tenemos delantero". El novato aguantó el chaparrón, y tan feliz era el protagonista como sus compañeros.

"¡Vamos Pichichi!". El primero que se lo decía era Karanka. Curiosamente, el más perjudicado por la exitosa aparición de Pavón, pero dando buena muestra de la cohesión del vestuario blanco, más allá de la ambición personal de cada uno por querer ser titular.

La escena se repitió en el vuelo de regreso. Pavón fue el último en entrar y acomodarse en el avión. En los últimos asientos le esperaban sus compañeros. Cuando llegó, de nuevo fue Karanka el primero en abrir fuego. "Dejad paso, que llega el Pichichi". Pavón aceptó impasible -por dentro estaba orgulloso- el homenaje en forma de broma de sus compañeros. En realidad era un reconocimiento sincero a su labor en el campo.

"El chaval está de dulce ahora y todo le sale bien", se oía en las improvisadas tertulias entre los asientos. Pavón se sentó junto a Casillas y se pasó todo el viaje de vuelta jugando a la pocha con Iker, Guti y Rivera, hasta que a los tres de la mañana se llegó a Madrid.

Noticias relacionadas

En su maleta no venía la camiseta con la que anotó su primer gol en el Real Madrid. Tuvo el detalle de regalársela a un jugador del Lanzarote.

Apenas tuvo seis horas para descansar antes de volver ayer al trabajo. Reconoce que ni su primer gol le quitó el sueño, aunque eso sí, el partido lo guarda grabado en vídeo. Al llegar a la Ciudad Deportiva, su maestro Hierro también le felicitó. Pavón ha caído de pie en el Madrid. Tiene modestia y buen hacer, y no sólo se ha ganado la estima de los aficionados, sino también el cariño de sus compañeros. Aunque estos, a veces, le pongan guasa: "¡Vamos Pichichi!".

Te recomendamos en Polideportivo