Pasión por el deporte

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Hoy se espera un récord: el de asistencia de público a un partido de baloncesto en España. Hablamos de 15.000 personas, de 15.000 gargantas dando su apoyo a la Selección en un recinto que, al ser cerrado, amplifica las voces de los aficionados. Vistalegre va a ser una caldera. Y no se trata de una final; tampoco, de un encuentro trascendental. Sí es importante porque nos jugamos la clasificación para el Europeo. El rival es Israel, absolutamente asequible porque su selección no tiene el nivel de sus clubes, muy reforzados por la presencia de grandes jugadores extranjeros.

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El partido, por sí mismo, no tendría que despertar tal entusiasmo. Se celebra hace un año y no se monta la de San Quintín. Van unos miles de incondicionales y punto. Por eso la Selección no suele jugar en Madrid. El hecho no supone ningún acontecimiento, como pudiera suceder en otras capitales. Las aficiones del Madrid y Estudiantes ya desatan sus emociones en los partidos que juegan sus equipos a lo largo de la temporada. Y a veces ni siquiera llenan cuando les visitan grandes rivales. Pero ahora todo es distinto. Se ha hecho del partido de la Selección una fiesta y el público quiere ser partícipe.

Por lo pronto juegan las dos Selecciones, la masculina y la femenina, cuyo nivel es idéntico, pues ambas ganaron la medalla de bronce en sus respectivos Eurobasket. También se han rodeado los encuentros de un espectáculo en el cual los chavales que asistan serán los protagonistas. Y, no hay que olvidarlo, la Selección tiene tirón desde que nos emocionó en aquellas tardes de septiembre. Madrid 2012 vio clara la jugada y compró el partido. Lo que también ha cambiado de un año a esta parte es que ahora hay una candidatura olímpica que sabe crear el caldo de cultivo para que haya pasión por el deporte.

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