El gol habla español y Camacho puede elegir
La historia y la estadística se acoplan a veces en el fútbol y la suma de algunas de sus premisas permite llegar a conclusiones si no infalibles, sí muy ajustadas a la realidad. La historia cuenta que la Selección apenas tocó la gloria de la Eurocopa del 64 en el Bernabéu ante la Rusia de Lev Yachin, la Araña Negra, y que fue finalista en la del 84 en Francia, pero carne de cañón en los cuartos de cualquier gran torneo al que se acude. La estadística escribe que se ha echado de menos una pareja de baile ofensiva y con gol, y no digamos alternativas fiables para que el Buitre o el Raúl de turno no se sintieran solos en esos guateques de nivel. Pues bien, la jornada 14 deja tufillo de esperanza, en la nueva dirección de autoestima, y no de llanto y crujir de dientes por las eternas frustraciones, marcada por Camacho, eso de que "esta vez hay que ir a por el Mundial".
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AEmilio Butragueño se le conocieron 22 parejas de ataque entre el 84 y el 92, es decir, que vivió al lado de 22 delanteros en 69 partidos (caray también el numerito histórico en el que se plantó el Buitre...). De esa inestabilidad España no sacó un título. Raúl apenas ha cumplido los 24 y ya ha desfilado con 15 acompañantes desde que apareció por la Selección en el 96 en Praga, el último en llegar y el que apunta a lazos más sólidos, Diego Tristán. Pueden quedarse como pareja estable, pero esta vez no están solos. Sin ir más lejos, esta semana marcaron Urzaiz, el resucitado Lázaro Morientes, el exquisito zurdo Luque y hasta volvió a volar la gaviota de Catanha, que ya debutó con Camacho. Y quedan Salva, Yordigol y hasta Tote.
Hay gol en España y más argumentos estadísticos para la reflexión. En la temporada 97-98, el 57% tuvieron firma extranjera y el 40 española (el 3% restante, autogoles). Cuatro años después la apuesta extranjera se ha reducido, y en 14 jornadas el 58% es sello nacional (202 goles) y el 40% foráneo (140, y ocho autogoles). El gol habla español en la mejor Liga del mundo. Camacho lleva cartas. Es la nuestra. ¡Camacho, y a por todas!