Atletismo | China

Vuelve el mago Ma Junren

El entrenador maldito chino ha vuelto en los Campeonatos Nacionales de China: Sus pupilos han ganado nueve oros.

Agencia de Noticias
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El regreso de Ma Junren, el Mago de oro del atletismo chino que deslumbró al mundo en los años 90, ha reabierto la caja de los truenos del dopaje en China al acaparar al frente de sus pupilos nueve oros durante los Campeonatos Nacionales de China que concluyeron ayer, domingo.

Con todo, este enésimo retorno de Ma a la actualidad del deporte chino presenta unas claves bien distintas a anteriores ocasiones, ya que el, en otro tiempo, idolatrado técnico ha sido objeto por vez primera tanto de las críticas aceradas de sus compatriotas como de las acusaciones de juego sucio de sus colegas de profesión.

Poco después de que sus pupilos lograran las primeras victorias, varios periódicos deportivos chinos abrieron sus páginas dedicadas a los IX Campeonatos Nacionales con titulares del estilo de "¿Qué auténticos son los oros de la Armada de Ma?".

Y es que además de los precedentes, una de las actuales estrellas del nuevo equipo de Ma, Lan Lixin, indiscutible favorito para los 1.500 metros, había sido descalificado justo un día antes de que comenzaran las pruebas de atletismo tras ser sometido a un análisis por sorpresa, una de las novedades de los Campeonatos.

Para Ma el escenario no era nuevo, ya que ha vivido en el centro de la polémica desde los Mundiales de Atletismo de Stuttgart en 1993 cuando varias atletas a su órdenes, de origen campesino y desconocidas a nivel internacional, hicieron añicos los récords de 1.500, 3000 y 10.000 metros lisos, llevando al atletismo chino a cotas insospechadas.

Las marcas quedaron impregnadas en la retina de los aficionados durante muchos meses, hasta que las sospechas de dopaje se confirmaron en varios controles positivos y en la cuasi desaparición de estos atletas y del propio Ma de la arena internacional.

Un libro que revelaba sus estajanovistas métodos de entrenamiento en altura y sus dietas a base de sangre de tortuga u hongos de gusano, además de las disputas económicas con sus estrellas, hicieron el resto y acabaron con el crédito de Ma.

La coincidencia en el tiempo con los Mundiales de natación de Roma, en los que las nadadoras chinas se hicieron con 12 de los 16 títulos en liza, y las sospechas que recayeron sobre el levantamiento de peso femenino en China, hicieron recordar los peores tiempos de la República Democrática Alemana.

Ante la evidencia, Pekín siguió la línea de secretismo propia del régimen tras la matanza de Tiananmen y, a pesar de la presión internacional, el cambio de actitud en relación al dopaje y a su pupilo en particular, tuvo que esperar aún varios años.

El punto de inflexión tuvo lugar cuando el régimen comunista fue testigo de las encendidas reacciones que provocó en otras delegaciones, el nombramiento de Ma como director del equipo nacional de atletismo meses antes de la disputa de los Juegos de Sydney en el verano del año 2000.

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El éxito de la candidatura de Pekín a los Juegos Olímpicos de 2008, calificada como "cuestión de estado" por el gobierno, estaba en serio peligro, por ello las autoridades del deporte chino no tuvieron más remedio que expulsar a siete de los atletas de Ma, borrando de golpe todas sus opciones de medalla.

Un año después nada parece haber cambiado, los atletas de la provincia de Liaoning han vuelto a dominar las pruebas de fondo y medio fondo en los campeonatos, pero sus victorias han carecido del brillo de antaño, al ser conseguidas con escaso margen y con marcas mediocres a nivel internacional.

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