Katja, el piloto más guapo del Mundial
Katja Poensgen será la nueva compañera de equipo de Álex Debón en el Mundial de 250cc. Esta alemana tiene una página web que ya han visitado 264.809 internautas y en ella exhibe una galería de fotos en las que se la puede ver con el traje de guerra para los grandes premios y para la noche, mucho más sexy.

Katja Poensgen será la nueva compañera de equipo de Álex Debón en el Mundial de 250cc y el castellonense tiene asumido que su box será foco de atención de las cámaras. Esta alemana tiene una página web que ya han visitado más de un cuarto de millón de internautas (264.809) y en ella exhibe una galería de fotos en las que se la puede ver con el traje de guerra para los grandes premios y para la noche, mucho más sexy.
KatjaP.com o katja-poensgen.de son las direcciones de internet que corresponden a la única mujer piloto capaz de puntuar en la cilindrada de 250cc a lo largo de los 53 años de historia del Mundial de motociclismo. Esta alemana de 25 años cuenta con una página web muy visitada (264.809 internautas ya han entrado en ella) en la que muestra una amplia galería de fotografías. En dichas fotos se la puede ver vestida para la guerra de cada gran premio y también de gala para la noche, demostrando que cuando se quita el mono tiene un lado femenino muy sexy.
Sin duda, se trata del piloto más guapo del campeonato y con ella convivirá un español la próxima temporada, Álex Debón, dentro de la escudería Honda que en el cuarto de litro dirige el australiano Jeff Hardwick. Debón acaba de proclamarse campeón de España de 250cc y ahora cambiará Aprilia por Honda, para evolucionar la RS2 que debe sustituir en 2003 a la NSR como una moto ganadora.
El castellonense compartirá box con la única mujer del Mundial y encaja con buen humor y profesionalidad lo que le espera: "Esta temporada que acaba de terminar no he tenido mucho trato con Katja porque estábamos en diferentes equipos. Me han hablado mucho de ella y sé que mi box va a tener más repercusión que nunca con cámaras por todas partes. Eso es bueno. La tendré que echar una mano en lo profesional si hace falta, aunque su proyecto deportivo es distinto al mío. Ella tendrá una Honda con kit".
Poensgen monta en moto desde los cinco años y este curso ha sido su primera experiencia mundialista. Ha sido ya compañera de equipo durante la primera mitad de la temporada de su compatriota Alexander Hofmann. A partir de Brno corrió en solitario, cambió Aprilia por Honda, y ahora volverá a tener un compañero con el que consultar datos técnicos. Casualmente, se llamará igual aunque con diferente apellido.
Su presencia en los circuitos es un filón para los patrocinadores y ahora sólo hace falta que en su segundo año entre la élite consiga mejorar sus resultados. El 14º puesto de Mugello le permitió entrar en la historia como la primera mujer que conseguía puntos en el cuarto de litro. Esto le hizo ganarse el respeto de los demás pilotos.
"Si alguien esperaba que nada más llegar iba a rodar delante se equivocaba. Esto es el Mundial y cuesta mucho ir rápido. Aún así creo que la temporada que ha hecho Katja tiene mucho mérito porque no ha tenido nunca una moto buena de verdad", comenta sobre la alemana Fonsi Nieto. Al piloto del equipo Aspar, quinto clasificado este año en 250cc, no le importaría que más mujeres siguieran el ejemplo de Katia y bromea: "Ojalá hubiera más mujeres en las parrillas de salida de los grandes premios, los tíos que corren son todos muy feos. Por mí cuantas más chicas haya como la Poensgen mejor. Y ella es guapa".
Sus patrocinadores saben que es un filón publicitario y también los jefes de equipo en los que ha estado. Por poner un ejemplo, su presencia en la escudería Racing Factory posibilitó la llegada del dinero de la tabaquera West. Ahora en el Shell Advance, el patrón del equipo no tuvo ningún escrúpulo a la hora de ponerla en el GP de Brasil junto a uno de sus pilotos de 500cc como azafata de parrilla de salida, paraguas en mano.
No es lo más apropiado para un piloto, pero el caso es que la imagen dio la vuelta al mundo y los patrocinadores se regocijaban al ver sus colores en la pantalla más tiempo de lo que por méritos deportivos les hubiera dado Haslam y Clarke.
De punky a piloto
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Katja Poensgen cuenta con gracia siempre que se le pregunta cómo convenció a su padre para que le dejara ser piloto: "De joven era punky, me pintaba el pelo de colores verde y azul, y mi padre accedió a dejarme correr si cambiaba la conducta que llevaba".
El cambio le sentó bien como se puede ver en las fotos que muestra en su web. En una visita que hizo a Montecarlo se vistió de esta guisa. De joven punky saltó a la pista y quien sabe si algún día a la pasarela.