Liga de Campeones | Spartak 2 - Real Madrid 3

Imparables

El Madrid da un golpe de autoridad en Praga, otra vez apoyado en un gran Zidane y en dos goles de Morientes.

GOLEADORES. Zidane y Morientes llevaron al Madrid a la victoria.
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La cotización del Madrid sube imparable en la bolsa europea. Ayer dio un golpe de autoridad en Praga,donde nunca antes había ganado, dejando constancia de una extrema solidez, con toque, control, fantasía y pegada. Zidane volvió a ser el más grande, el gigante que bajó los humos al Sparta y que desde ayer ya asombra a Europa. Este equipo está disparado hacia la Novena y del estadio Letna salió entre los aplausos de un agradecido público checo.

Todos los parámetros previstos del partido se cumplieron desde el pitido de Braschi. El Sparta se lanzó como una fiera sobre las líneas madridistas, con una interminable y a veces tosca insistencia en el pase diagonal, especialmente desde la posición del 3, Labant, un lateral de lo mejorcito de los checos por su viva y potente zurda. Ante el vendaval, el Madrid agrupó bien las líneas en torno a Zidane, asegurando control de balón y orden. El doble pivote, Makelele-Helguera, escoltó al francés en un trabajo de brega soberbio, tan brillante como el barrido general que Hierro y Pavón hicieron de Kincl y Hartig en los innumerables balones altos.

La voluntad del Sparta tuvo caducidad en cuanto Zidane, Raúl, Helguera y también Roberto Carlos desde su banda impusieron la ley inapelable del toque. Tuya, mía, dámela, tómala, lánzala. Y de postre un saque de banda inteligente de Roberto Carlos, cayó a pies de Morientes en el área y tras rechazar Cech, apareció el emperador Zizou para abrir su cuenta en Europa con el Madrid. Fue como establecer una jerarquía al partido. De ahí en adelante mandaban los blancos.

Llegaron minutos de climax madridista. Zizou se sintió cómodo, otra vez arropado como el pasado sábado, y Morientes tuvo en sus piernas dos ocasiones para dar por sellado el duelo. En una de ellas tembló el larguero y su chasquido recordó la presencia de un 9, recuperado para el gol, como subrayaría con su nuevo doblete en sólo cinco días.

El Sparta mantuvo una especie de tesón juvenil fresco y atrevido, con el que pescó la primera igualada de la noche. Sólo podía llegar por despiste del Madrid más que por acierto checo. Hierro y Pavón pifiaron, la única en todo el partido, y Michalik la clavó en la red. Por lo visto, el partido exigía no solo buenas maneras, sino concentración hasta el último momento. Sin rendiciones.

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El lapsus fue subsanado con una obra de arte. Bajo el mismo lema del toque, el Madrid construyó la jugada de la noche: desde Casillas a Morientes, once toques para un gol sensacional. Otra vez las cosas en su sitio. El Sparta fue fiel a su perfil y a su historia. Empujó sin acusar el par de banderillas y metió a Casillas en protagonista de la noche. Quizás por ello se puso calentadores en el descanso. Pim, pam, tiros y tiros hasta que uno llegó de rebote a la red. No era un balance justo, pues el Madrid estaba jugando muy entero, con sentido, bajo una batuta de un Zidane desbordante de clase, apoyado en un Raúl y un Figo trabajadores a destajo por delante y la pegada del Moro.

El equipo blanco lo bordaba en algunos lances, confirmando el crecimiento iniciado ante el Sevilla. Llegó el segundo de Morientes porque era de ley y al Sparta sólo le quedó rabiar, como un león herido, para meter a Casillas en problemas. La emoción no tuvo alteración en un marcador ya decantado.

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