Baloncesto | Otra saga

Ya hay otro Corbalán

Nacho, de 17 años, es hijo del mítico Juan Antonio Corbalán y juega en el Alcobendas. Lolo Sainz dice que es mejor que su padre a su edad.

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El "flash" y la emoción de una época de oro iluminan el parquet desierto, brillante, del Pabellón Raimundo Saporta. Una vez, hace muchos años, Oriana Fallaci dijo que "el juego del base ("playmaker") de la 'nazionale spagnuola' es bello como el pecado". Ese base era Juan Antonio Corbalán, el mismo que, cuando se retiró, anticipó que no habría "otro Corbalán". "Porque nunca hay dos jugadores iguales", razonó él mismo...

...Pero en esta noche de perros invernales, el doctor Juan Corbalán está sobre la madera lijada del Saporta —Saporta y Díaz-Miguel andan por aquí, en alguna parte...— con el "otro" Corbalán: Nacho Corbalán, el hijo del doctor. De Nacho dice Lolo Sainz que "es mucho mejor que su padre a su edad". "Aunque —broma de Lolo—, el padre era un desastre: no sabía tirar cuando estaba en San Viator".

Nacho Corbalán (31-12-1983, la peor fecha de nacimiento para despuntar en categorías inferiores) acaba de salir de una rotura de ligamentos de la rodilla. Se está sacando el carné de conducir y ya se ha echado novia. Por supuesto, a una edad más temprana de lo que lo hizo su padre. Nacho juega en el Alcobendas. Naturalmente, es base. "Lo que tiene que hacer es ir disfrutando del juego, minuto a minuto. Después, ya veremos", comenta Juan Corbalán al periodista.

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"Con el padre se rompió el molde", sentencia Angelito López, el cuidador del viejo pabellón. No se recuerda que Oriana Fallaci haya hablado así de ningún otro jugador español. Fallaci, desde luego, no sabe quién es Pau Gasol. Este Gasol de Estopa,Grizzlies, Melón Diesel y 2.15, nada tiene que ver con el hombre que hacía un baloncesto como el pecado y que entendía el juego con la clase y la "finesse" de Giorgio Armani. ¿Qué le falta, doctor? "Quizá, no haber jugado nunca en la NBA. Puede haber ido a una universidad, pero..."

Después de las fotografías ante la Tribuna Juan Corbalán, Juan Antonio Corbalán se quita la chaqueta y se juega con Nacho una cena a tiros libres. Gana el doctor, padre y profesor, que falla los tres primeros tiros desde "la línea de la misericordia"... y encesta los siete siguientes. La historia se repite en tiros de media y larga distancia. La cena, para el doctor. Y, por una de las esquinas del pabellón, Saporta ha vuelto a ganarle la apuesta a Díaz-Miguel. Testigo a distancia, mientras planea la siguiente jugada ladina, es el diablo cojuelo Ferrándiz. Han sido minutos hermosos: de los que valen por muchos años. Ahora sí hay otro Corbalán, Nacho. Y su peor enemigo se llama Juan Antonio Corbalán, doctor en baloncesto.

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