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Hewitt ganó la final y se llevó 270 millones

Se exhibió ante Grosjean y ya es maestro a los 20 años.

FIESTA. La pista se llenó de confeti cuando Hewitt recibió su trofeo.
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Hewitt consiguió en siete días lo que la mayoría no logrará en siete vidas. En una semana se puso número uno del mundo, ganó el Masters y se llevó 270 millones de pesetas (más de un millón seiscientos mil euros) como vencedor invicto del torneo. Y lo mejor (o lo peor, según) es que no necesitó grandes sofocones para tantas gestas.

En la final del Masters, Grosjean se encogió, lo que empieza a ser costumbre en un tenista con problemas para culminar hazañas. No define, dirían los filósofos del fútbol. Hewitt tampoco estuvo excelso, pero hasta en los días grises sigue echando fuego por la boca.

Es lo que tienen los grandes jugadores, antes del comienzo del partido ya van ganando. La sola presencia de Hewitt en la pista provoca esas reacciones. Sólo así cabe explicar que únicamente haya cedido un set en todo el torneo. Fue ante Grosjean. Pese a todo, la gorra hacia atrás fue el único parecido entre el australiano y el francés.

Hace tres meses Hewitt sólo era una promesa. Ahora, con 20 años, es el mejor tenista del mundo. Connors, que tenía 22 cuando acabó como líder del ránking en 1974, era hasta el momento el más joven en conseguirlo.

El australiano termina la temporada con seis títulos, los mismo que Kuerten, el rey destronado. Todo es exagerado en sus estadísticas. Ha ganado 79 partidos y ha perdido sólo 17, con una racha de 17 victorias consecutivas. Y quiere más. "Descansaré un para de días para tomarme unos copas y comenzaré a preparar la final de la Copa Davis. Allí, sobre hierba, todo será distinto".

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Y es que Australia se medirá el próximo día 30 a Francia, capitaneada por el afligido Grosjean y con poco que rascar sobre el césped de Sydney.

Apenas le quedará tiempo a Hewitt para pensar en qué hacer con los 270 millones de pesetas (más de un millón seiscientos mil euros) que ha ganado. "Todavía no sé en qué me lo gastaré. No tengo ni casa ni coche. Soy una persona bastante básica. No hago muchas cosas además de animar a los Adelaida Crows, mi equipo de fútbol australiano". Clijsters, la novia fiel, le dará alguna idea.

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