Diez meses en forma es imposible
Kuerten, el todavía jugador número uno del mundo, perdió ayer ante Ferrero. Entra dentro de lo previsible. Porque Ferrero es un jugadorazo, y porque tampoco es la primera vez que le derrota. Lo que sorprende es que el todavía jugador número uno del mundo defienda su posición tras haber ganado sólo un partido de los ocho últimos que ha disputado. Un jugador que al día de hoy es oficialmente el mejor del mundo, no puede ganar un solo encuentro en dos meses. Algo falla. Y no es que sea el sistema de puntuación, que parece justo, sino simplemente que los jugadores son humanos, no máquinas.
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El tenis se ha ultraprofesionalizado y ahora mismo no hay ningún otro deporte que mantenga una temporada tan intensa. Comienza en enero a todo trapo, con el Abierto de Australia, precedido por unos torneos satélites, y acaba en estos días nada menos que con el Masters. Son diez meses y medio de competiciones, en los que se llegan a jugar 80 partidos. Kuerten, para ser número uno, ha tenido que disputar 21 torneos, más dos eliminatorias de Copa Davis con su país. Ésta es la tercera vez en el año que juega en Oceanía, después de haber estado dos veces en Suramérica, Norteamérica y Europa.
Por eso no es de extrañar que Kuerten acuse ahora tanto trasiego. Como los demás, que quien más y quien menos arrastra el mismo palizón. Pero en el caso de Kuerten su descenso es más notorio. Para analizar las posibilidades actuales de un jugador hay que atender más a su rendimiento en este final de año que en el total. Y ahí se ve que Ferrero ha llegado más entero a su enfrentamiento con Kuerten: ocho victorias y siete derrotas en el mismo espacio de tiempo en el que su rival cosechó una y ocho, respectivamente. Contra Ivanisevic, cuidado. Llega con nueve victorias y seis derrotas.
