El Madrid sale muy reforzado de Moscú
Aplastó al CSKA en una gran actuación del colectivo.


El Real Madrid pasó por Moscú como hubieran soñado las tropas alemanas de la Segunda Guerra Mundial. Arrasando, vamos. Algunos recordarán aquellos maravillosos años en los que una victoria madridista en la capital del imperio soviético rondaba el umbral del más allá. Me enganché tarde, soy más de la época del Zalguiris de Sabonis, pero recuerdo el espíritu de aquellos duelos. Eran batallas épicas, veíamos a los rusos como molinos hostiles. Ya no. Por el cambio horario me cogían en el colegio, pero tenía mi truco. Dejaba a la hora de comer la televisión puesta y le pedía a mis padres que conectara la grabadora al inicio del partido. El vídeo llegaría más tarde. Luego, oía completa la narración del encuentro en un walkman del tamaño de un ladrillo. Cómo han cambiado los tiempos, ¿verdad?
A lo que íbamos -perdonen la nostalgia-, el Madrid destrozó al CSKA (entre los dos doce copas de Europa), que ya de clásico tiene poco. Los americanos (McCants y Rogers) los pusieron los rusos y sus estrellas son un croata (Giricek) y un turco (Turckan). Ver para creer. Eso sí, el juego anárquico y la frialdad del público perviven. Ojo y el CSKA no es un mal equipo. A parte de los mencionados, tiene jugadores de talla, como Morgunov y Pachutine -estos sí, rusos-.
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La pinta de este Madrid es magnífica. A pesar del paso del tiempo, ganar por 15 puntos (77-92) en Moscú es ensalzable. El Panathinaikos también venció en la segunda jornada, pero sólo por seis (85-91). El primer puesto del grupo C, si no hay batacazo, se lo jugarán en un mano a mano griegos y madridistas, que se miden en el Raimundo Saporta la próxima jornada. Para más habrá que esperar.
El choque arrancó destemplado, flojas defensas individuales y anotación elevada Mandaba el CSKA (36-28, min. 15). Faltaba seriedad atrás y limar precipitaciones delante. Coincidió con un descanso a Djordjevic (salió Toñín) y el equipo se resentía. Volvió Sasha, se siente importante, y decide. Dirige la orquesta. Pero ayer ganó el Madrid por hechuras. Secó a Turckan y Giricek. Por instantes bailó a los rusos. Era el Madrid-Globetrotters, al primer toque. Cortito y al pie. Juego de pase. Dos contra dos espléndidos y tiros desde la X pintada en el suelo. Iturbe, Vukcevic y Herreros sacaron tajada en el largo alcance. Tabak y Struelens dominaban el rebote y restaron importancia a la baja de Tarlac. Equipo.