La hora de Ricardo

Manolete
Actualizado a

Noticias relacionadas

Camacho es un lince. La llamada de Ricardo es la mejor demostración de que la Selección no es un coto cerrado y que todos pueden aspirar a ser convocados. Se lo ha merecido gracias a su trabajo y constancia. No lo ha tenido fácil. En junio del 97 debutaba en Primera defendiendo la portería de su Atlético. Victoria en Zaragoza y parecía que se iniciaba una carrera llena de éxitos. A Ricardo la cabeza le funciona de maravilla y no dudó en irse hacia Valladolid, ya que Molina le impedía la titularidad.

Ricardo es un producto de la cantera atlética, que mereció mejor suerte por sus cualidades y al que las circunstancias le llevaron a emigrar. Tampoco en el Valladolid tuvo un camino de rosas. Esperó su oportunidad y ha dejado al personal con el molde por sus grandes actuaciones. En su corazón los colores rojiblancos se imponen. No se olvida de que le formaron como persona y futbolista en esta casa. Su humildad asombra a todos, siempre procura hacer equipo y nunca ha tenido una queja hacia nadie. El golf es su otra pasión y el madridista César su mejor confidente. La mejor recompensa le llega de la mano de Camacho y con el sueño de hacer el contrato de su vida. El próximo 30 de junio queda libre. Ni siquiera tiene representante para intoxicar sobre ofertas deslumbrantes. Disfruta jugando al fútbol y el dinero es algo colateral. Ricardo es el triunfo de la sencillez.

Te recomendamos en Polideportivo