Sin duda, es el rey

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Muchos de los mejores recuerdos que hasta ahora me ha dejado el fútbol son de Diego Armando Maradona. No tengo dudas de que es el rey. Un gol de cabeza desde la frontal del área tras resolver un contragolpe en un Nápoles-Milán o un toque sutil a la primera escuadra tras un libre indirecto ante Tacconi en un Nàpoles-Juventus una lluviosa tarde en San Paolo. El único que podía imaginarse que Maradona iba a poner la pelota ahí era Maradona. Y la puso, como en aquel histórico gol a Gatti en la Bombonera con Argentinos Juniors o en una rabona al Pescara con el Nápoles.

Jugadas que asombraron a todos, propias de un futbolista con una calidad inigualable. Nadie le ha superado desde ese momento. De México-86 hay mucho más que la obra de arte a Inglaterra. Los dos goles a Jean Marie Pfaff en semifinales y la sensación de que Maradona hizo de la Argentina del 86 un equipo invencible.

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Y le pegaron. Los coreanos le dieron hasta en la dentadura en el primer partido. Maradona se repuso y no contestó, convencido de que con su nivel serían campeones del mundo. Cuatro años antes había respondido a las patadas en el Mundial de España con la agresión a Batista, aunque había dejado poco antes la mejor actuación individual del torneo con su exhibición ante Hungría.

Para muchos el mejor es el último, porque la evolución del fútbol así lo dispone. Pero yo creo que no. Pienso que el Maradona del 86 sería el mejor hoy, y con diferencia sobre el resto.

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