Laia Sanz la trialera sin miedo a los chicos
Con 15 años, es doble campeona del mundo en categoría femenina y ahora aspira a competir en el certamen absoluto.
Laia Sanz no tiene portadas en la Prensa pero podría tenerlas. Esta barcelonesa se ha proclamado, por segunda vez consecutiva, vencedora del Campeonato del Mundo de trial femenino. Su moto, una Beta, su edad, ¡quince años!. "Ahora estoy a mi mejor nivel", dice. Sólo cometió un punto de penalización en la última prueba, la que le dio el triunfo, celebrada en Italia. ¿Tenemos a un crack entre nosotros y nos nos habíamos enterado? "Es normal. En el trial no hay chicas. Fui la primera. Hace muchos años que compito con los chicos..." Y además les gana: en 2000 fue campeona de España en la categoría cadete absoluta. "Ellos ya no se sorprenden cuando les supero, se han acostumbrado".
Siempre metida dentro de su timidez adolescente, Laia no se toma a broma nada de lo que hace. Se levanta cada mañana en su casa de Corbera de Llobregat, desayuna y se va al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (recibe una beca de la Federación). Allí intenta acabar la ESO mientras pone a punto su cuerpo. Las tardes las dedica a la moto. "Nos vamos a la montaña junto a su entrenador, Joan Pons. Acaba molida pese a que aguanta como un chico", comenta Jesús, su padre.
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Quince años son pocos, pero suficientes para soñar: "En diciembre cumplo 16 años. Si la reglamentación no cambia podré participar en el Campeonato del Mundo absoluto de chicos. No creo que hiciera el ridículo aunque debo estar segura de que puedo superar las zonas de las competiciones, que serán mucho más difíciles que a las que estoy acostumbrada ahora. Para mí el trial es un hobby, no obstante, me gustaría mucho poder ganar algún dinero y dedicarme por completo a este deporte, de modo profesional, como hacen los chicos".
Para conseguir su ambicioso objetivo, Laia vive casi exclusivamente para la moto: "Hace mucho que no voy al cine, ya ni me acuerdo de la última vez que lo hice. Tampoco tengo muchas oportunidades de salir con mis amigas". Y también en el colegio aflora su carácter: "Prefiero que mis compañeros de clase no sepan a lo que me dedico y los títulos que he ganado".