El ímpetu asturiano no fue suficiente
Los rojiblancos, con superioridad numérica durante 53 minutos, no supieron reponerse ante los goles y la sensatez de los santanderinos.

El Racing de Santander obtuvo el triunfo frente al Sporting en un partido muy competido, en el que el conjunto cántabro fue más inteligente y supo llevar el control del partido, pese a su inferioridad numérica durante la mayor parte del encuentro.
Los cántabros salieron más centrados en el partido que los astúres, lo que le permitió llevar el peso del juego, aunque la táctica utilizada por Quique Setién resultaba bastante rudimentaria, con presión a la zaga visitante y patadón en busca de alguna genialidad de Bodipo o Regueiro.
El primer aviso fue de Bodipo, en una clara ocasión que acabó en córner, cuyo lanzamiento lo cabeceó Juanma para inaugurar el marcador. Con ventaja a su favor, el Racing se mostró más incisivo y pasó a dominar la parcela central, zona en la que Ismael imponía su mando. En el Sporting se registraban demasiadas imprecisiones en el pase y mucha distancia entre sus líneas.
El conjunto local, más cómodo por la ventaja en el marcador, se acercaba esporádicamente a los dominios de Juanjo, pero lo hacía con peligro. La rapidez de Regueiro creaba numerosos problemas en la zaga gijonesa, aunque sin peligro para el guardameta rojiblanco.
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El Sporting, más encogido, se acercó a la portería de Lemmens a los 24 minutos por primera vez, pero el portero local se mostró siempre acertado en sus intervenciones. En el minuto 36 evitó el empate en un doble remate de Pablo Amo y David Pirri. En la contra, Regueiro se fue al suelo, perseguido por Sastre, en una jugada que tuvo apariencia de penalti, aunque el colegiado, muy cerca de la acción, interpretó que se tiró y le mostró la cartulina que significaría su expulsión, lo que provocó una bronca impresionante. Con un jugador más, el Sporting estiró sus líneas y tuvo más llegada, pero sin peligro para Lemmens.
En el segundo tiempo, el equipo gijonés salió más centrado en el juego y decidido a buscar el empate. Pero su reacción sólo duró un cuarto de hora, ya que el Racing, pese a su inferioridad numérica, se empleó con más sentido en el campo. El gol de Bodipo dejó el partido virtualmente sentenciado, pero en los minutos finales, en medio de una fuerte presión gijonesa, el tanto de Alberto despertó una emoción que llegó muy tarde para los rojiblancos. Además, el Racing, con más sensatez sobre el terreno de juego, aseguró su merecida victoria.
