Tenis | Copa Federación

¡Vamos España!

El equipo español, capitaneado por Arantxa y Conchita, busca su sexto título en la Davis femenina. Hoy se estrena ante Australia, camino de la final del domingo.

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El deporte más individualista del mundo juega por equipos. Primer chirrido. No hay premios multimillonarios. Segundo chirrido. Sólo hay prestigio (y moderado), pundonor, el orgullo de luchar por un país, cosas antiguas. La Copa Federación, versión femenina de la Copa Davis, nacida en 1963 para celebrar el 50 aniversario de la Federación Internacional, comienza hoy en Madrid.

El evento se presenta tocado, hay que ser sinceros. Si los promotores de la cosa (léase Madrid 2012) querían ofrecer tenis de superélite, se han quedado con las ganas porque las americanas se han borrado del cartel. Dicen que fue el miedo a los atentados, pero la realidad es que aquí no hay dinero que rascar. Dicen también que la CIA (me temo que fue la TIA) advirtió del peligro de representar a los Estados Unidos en Europa. Curiosamente, las chicas sí estaban autorizadas a jugar en Luxemburgo y Múnich, donde se ganan millones por batir las pestañas. Money.

A falta de calidad, sólo quedaba por ofrecer glamour. Allí entraba Anna Kournikova, esa chica que está para ponerla un piso con Canal +. No importaba su juego, sino el palmito, hubiera bastado con una foto de Anna, sexy, melenaza, rodeada de huevos estrellados (en Lucio, se entiende). Pero tampoco.

Y sólo quedó tenis. Parecía poco, pero es mucho. España, cinco veces ganadora de este torneo, debe toda su gloriosa historia a Conchita y Arantxa, tanto monta. Pero las heroínas cumplen años y el combate con las niñas de omóplatos infinitos será desigual, quizá homérico. Ahí radica la épica de esta Copa Federación. Por un lado, la experiencia de dos treintañeras cerca del adiós y con fuerzas justitas. Por otro, una estampida de walkirias repletas de hormonas, generación botellón.

Más emociones: Conchita no juega desde Wimbledon (en julio) por una lesión y Arantxa no ha pasado este año de tercera ronda en ningún Grand Slam. No importa, porque jugando con tacones todavía ganarían a la mitad del ránking femenino. A veces lo hacen. En el equipo también están Ruano (sublime doblista) y Gala León (más aguerrida que un camionero)

El primer rival de España será, hoy, Australia (pan comido), luego Alemania (un bimbollo).

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El título se lo jugarán los primeros de cada grupo y si la lógica se impone el pase a la final se decidirá el sábado contra Bélgica, Clijsters y Henin, canela fina. Y perderemos. A no ser que el tercer chirrido, la respuesta del público, se convierta en clamor. Ese run-run que hace temblar las piernas de los enemigos; pasa en el Bernabéu y pasó en el Sant Jordi, hace un año, en la final de la Davis, entró, entró. Tú te lo pierdes Kournikova, te hubieran gustado los huevos de Madrid.

La Copa

También conocida como la Rose Bowl Trophy, la Copa del campeón se creó en 1963. En ella están grabados los nombres, entre otros, de Chris Evert y Martina Navratilova.

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