La pista más lenta del mundo
Cuando Madrid puso 300 millones sobre la mesa para organizar la final de la Copa Federación, no lo hizo sólo para promocionar la candidatura olímpica de la ciudad, sino también para que España ganara por sexta vez esta Copa Davis femenina. Organizar la fase final supone establecer las reglas del juego, algo que en el tenis resulta primordial, porque quien juega en casa elige la superficie en la que se disputarán los partidos. Y se ha elegido, cómo no, la tierra batida, pero no una tierra batida cualquiera, sino la más lenta que se pueda componer para neutralizar la mayor potencia de las rivales.
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A simple vista puede que no se note la diferencia entre los profanos, pero jugadoras que pegan unos 300.000 raquetazos al año sí lo aprecian y lo acusan. Como jugar sobre la altitud de Madrid que, según estudios matemáticos, incrementa la velocidad de la bola en un 1,01%. No parece que tenga tampoco mucho significado, pues eso se traduce en que una bola golpeada a 170 kilómetros a nivel del mar, tome una velocidad de 171,7 a 650 metros de altitud. Más influencia sí tiene la superficie, pues la tierra batida amortigua el bote de la bola, que la frena en vez de despedir.
De esta manera, nuestras jugadoras tendrán mayores oportunidades de ganar. Arantxa, por ejemplo, nunca ha vencido a Clijster se presume que este partido decidirá el pase a la final, pero siempre que se han enfrentado ha sido sobre superficies rápidas. Arantxa y Conchita se han conjurado para ganar por sexta vez en los últimos once años la Davis femenina; prueba de su empeño es que no han pedido ningún fijo por jugar, lo que sí hacen cuando se les pide que participen en el torneo de Madrid, aunque la Federación Española les dará 2,5 millones, uno más que a las otras dos seleccionadas.
