GOLF | Una Sueca en EEUU

Annika Sorenstam,la nueva diva del golf

En 2001 ha ganado ocho torneos y 360 millones de pesetas.

Actualizado a

Si Annika Sorenstam hubiera nacido veinte años antes, Benidorm habría sido su paraíso vacacional. Sin embargo, esta bella sueca de 31 años salió jugadora de golf. Así las cosas, con el tiempo, se ha convertido en una exhuberante mujer que ha pulverizado todos los records. El domingo venció en el Mizuno Classic del circuito profesional estadounidense. Con este triunfo, suma ocho en 2001. Total: casi dos millones de dólares (360 millones de pesetas) en ganacias. Toda una bofetada en la cara de las norteamericanas.

Si Nick Faldo le debe a alguien su fama mundial, ese es su entrenador David Leadbetter. En el caso de Annika, la responsable de parte de su éxito es Pia Nilsson. También es sueca, y jugó con Marta Figueras-Dotti hace unos años. Al retirarse creó Coaching for the future (Entrenando para el futuro). Es la Operación triunfo del golf femenino mundial. Annika crió su demoledor estilo en California junto a Pia, sus amigas y su marido David: "Vive para el golf y para David", reconoce Figueras-Dotti, a la que nunca le agradecerá nadie lo que ha hecho por el golf español. "Es fría, calculadora, cuadriculada como los suecos. Es una mujer independiente que va a reinar en este deporte durante muchos años", dice Marta de Annika.

Es la envidia.

Annika descubrió el golf a los doce años. En su país lo ganó todo, mientras sus paisanos gozaban del sol de Levante. Aburrida de jugar sin rival ni gloria, buscó y encontró motivos para progresar en la Universidad de Arizona. También fue la mejor.

Noticias relacionadas

Sus 31 victorias como profesional le han permitido ser multimillonaria. Junto a su hermana Lotta (también jugadora), la rubia ha montado su cuartel central en EE UU. Lleva años confesando que en Europa se siente muy querida, pero que el dinero es el dinero... Allí se ha convertido en la envidia de sus compañeros del viejo continente: "Todas quisiéramos ser ella", admite la estrella española Paula Martí.

Mejoró el drive con las pesas

En invierno, Sorenstam decidió potenciar el único punto débil de su juego. Se decía de ella que no le pegaba duro a la bola. Se encerró junto a David Esch, su marido desde 1997, en un gimnasio. Allí se puso fuerte como un roble levantando pesas y haciendo gimnasia. Le ha ganado quince yardas a su drive.

Te recomendamos en Polideportivo