Judah intenta pegar al árbitro al ser derrotado
La unificación de las coronas del superligero terminó en polémica.

El púgil ruso afincado en Australia Konstantin Tszyu, noqueó en dos asaltos a Zab Judah, en pelea disputada en la madrugada del pasado sábado, hora española, en el Grand Garden Arena del MGM de Las Vegas (Nevada), y en el que estaban en juego los tres cinturones más prestigiosos del boxeo de hoy en día: CMB-AMB-FIB.
La pelea había despertado una gran expectación porque una vez más se enfrentaban los dos estilos. Por un lado, la velocidad y el talento del que parecía una réplica de Pernell Whitaker, el neoyorquino de Brooklyn, Zab Judah, amigo personal de Mike Tyson, que se presentaba invicto en 27 combates, 21 de ellos solventados por la vía del cloroformo, y su rival, Kostya Tszyu, con un palmarés no menos espectacular de 27-1-1, con 23 triunfos por K.O., y que aportaba al boxeo su estilo valiente y agresivo.
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Tszyu había funcionado como un auténtico killer en sus duelos frente a los ex campeones mundiales aztecas, Miguel Ángel González y Julio César Chávez, a los que destruyó. Sin embargo, nadie pensaba que la pelea con Judah iba a terminar tan pronto.
Todo se precipitó con una extraordinaria derecha de Tszyu en el segundo asalto, principio del fin para Zab, porque el árbitro de la contienda, el estadounidense Jay Nady, interpretó que Judah no estaba en condiciones de seguir aguantando el castigo al que le estaba sometiendo Kostya, lo que provocó un gran altercado llegando incluso Zab Judah a golpear al árbitro. El triunfo de Tszyu le convierte en el rey indiscutible del peso superligero.